El dolor de la traicion

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  • Publicado : 6 de febrero de 2011
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EL DOLOR DE LA TRAICION
Melanie Milburne

Capítulo 1
Había empezado como cualquier otro lunes por la mañana. Scarlett dejó a Matthew, de tres años, en la guardería después del habitual forcejeo lloroso de que no lo abandonara, y se abrió paso entre el denso tráfico hasta su pequeño estudio de diseño de interiores en Woollahra. E igual que cualquier otro lunes por la mañana, su socia en losnegocios y su mejor amiga, Roxanne Hartley, le entregó un cargado café con leche cuando entró, al tiempo que le preguntaba cómo había sido su fin de semana.
—No preguntes —repuso Scarlett con cansancio, bebiendo un sorbo que la revivió.
—¿Debo dar por hecho que la cita a ciegas que te preparó tu hermana no fue un éxito? —preguntó Roxanne al sentarse en el borde del escritorio de Scarlett.Scarlett puso los ojos en blanco.
—Depende de a qué te refieres por cita a ciegas. Era evidente que la idea de este sujeto era convertirla en una cita para emborracharse. Y durante una hora y media se puso a lloriquear sobre su ex mujer, hasta que al fin conseguí escapar.
—Pobrecilla —dijo Roxanne con simpatía—. Pero no te rindas todavía. Hay alguien bueno para ti ahí afuera.
—Eso estaría bien—encendió el ordenador—. Una buena figura paterna para Matthew sería estupendo también, pero en cuanto los hombres escuchan que tengo un hijo de tres años, parecen perder el interés.
—Bueno, los hombres de hoy en día son muy superficiales —convino Roxanne—. No se comprometen y quieren sexo de inmediato.
—Dímelo a mí —movió el ratón para activar la pantalla y comprobar las citas que tenía para ese día. Sepuso las gafas y parpadeó hasta tres veces, con el corazón agitado al ver ese nombre.
—¿Qué sucede? —preguntó Roxanne.
Scarlett giró el sillón para mirar a su socia.
—¿Me has arreglado una cita con un tal Alessandro Marciano? —soltó, pálida.
Roxanne le sonrió entusiasmada.
—Sí. Quería que fuera una sorpresa, de lo contrario te habría llamado el fin de semana para contártelo. Llamó el viernespor la tarde justo después de que tú te marcharas. Es un contrato enorme, Scarlett. El valor financiero de este hombre es incalculable, y si conseguimos el proyecto piensa cómo nos lanzará. Apareceremos en todas las revistas de diseño de interiores del planeta. Ya no tendremos que pagar más alquiler, podremos comprar el edificio, no… —juntó las manos—¡podremos comprar toda la calle!
Scarlett sepuso de pie.
—No pienso verlo —soltó con los labios apretados—. No quiero el contrato. No quiero tener nada que ver con él.
Roxanne puso expresión de no poder creer lo que acababa de oír.
—¿Por casualidad le has echado últimamente un vistazo a nuestro extracto bancario? —preguntó mientras se levantaba del escritorio—. Vamos, Scarlett, nuestra línea de crédito está al límite, tú lo sabes. Es laoportunidad de una vida. Es justo lo que necesitamos en este momento. Alessandro Marciano ha comprado el viejo edificio del Hotel Arlington en la ciudad. Va a convertirlo en un hotel de lujo, con tres plantas de áticos para los multimillonarios. Y quiere que nosotras nos encarguemos del diseño de los interiores. ¡Nosotras! ¿Puedes creértelo? Es como si nos tocara la lotería.
—No puedo verlo,Roxanne —insistió Scarlett—. Por favor, no me lo pidas.
Una bombilla pareció encenderse en la cabeza de Roxanne al estudiar a su amiga.
—Un momento… ¿has salido con él en el pasado o algo por el estilo?
—Más que salido —repuso Scarlett ceñuda.
Roxanne la escudriñó.
—¿Qué quieres decir con eso de «más que salido»?
Scarlett respiró hondo.
—Es el padre de Matthew.
Roxanne se quedó boquiabierta ylos ojos casi se le desencajaron.
—¿Que es qué? —jadeó.
—No pienso verlo, Rox —afirmó con tensión—. Ni lo sueñes. Lo odio por lo que me hizo y no voy a…
El rugido inconfundible de un Maserati de repente sonó en la calle. Las dos miraron por la ventana frontal del estudio y observaron la pericia del conductor al meter el coche negro y aerodinámico entre sus dos pequeños utilitarios en el...
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