El elfo oscuro - el refugio - r.a. salvatore

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R. A. Salvatore

El Elfo Oscuro 3

EL REFUGIO

Traducción de Alberto Coscarelli

CÍRCULO de LECTORES

Ha llegado el momento de citar a las dos personas cuya confianza en mí y cuya influencia me ayudaron a hacer realidad los relatos de Drizzt. Dedico El refugio a Mary Kirchoff y a J. Eric Severson, editores y amigos, con todo mi agradecimiento.

Preludio

Sentado en la laderadesnuda, el elfo oscuro observaba ansioso mientras la línea roja crecía sobre el horizonte oriental. Ésta quizás era la centésima aurora, y conocía bien el ardor que la luz abrazadora produciría en sus ojos lila, ojos que sólo habían conocido las tinieblas de la Antípoda Oscura durante más de cuatro décadas. De todas maneras, el drow no se volvió cuando el borde superior del sol llameante asomó porel horizonte. Aceptó la luz como su purgatorio, un dolor necesario si pretendía seguir el camino elegido y convertirse en una criatura del mundo de la superficie. Un humo gris apareció delante del negro rostro del drow. Sabía lo que significaba sin necesidad de mirar. El piwafwi, la capa mágica hecha por los elfos oscuros que tantas veces lo había protegido de las miradas enemigas en la AntípodaOscura, había sucumbido por fin a la luz del día. La magia de la capa había comenzado a esfumarse hacía semanas, y la tela sencillamente se disolvía. Aparecieron grandes agujeros en la prenda, y el drow se abrazó el torso con fuerza dispuesto a salvar lo que pudiese. En cualquier caso sabía que era inútil; la capa estaba condenada a desaparecer en este mundo tan diferente del lugar donde la habíancreado. El drow la abrazó desesperado, quizá porque la veía como una analogía de su propio destino. Se elevó el sol, y brotaron las lágrimas de los ojos lila entrecerrados del drow. Ya no podía ver el humo; no distinguía más que el brillo cegador de aquella terrible bola de fuego. Sin embargo, no se movió y miró durante todo el amanecer. Para sobrevivir tenía que adaptarse. Metió la punta del pieen una grieta de la roca y empujó hasta sentir dolor; esto lo ayudó a desviar la atención de sus ojos y disminuir el mareo que amenazaba con dominarlo. Pensó en lo gastadas que tenía las botas, y comprendió que éstas, también, no tardarían en convertirse en polvo. ¿Qué pasaría con las cimitarras? ¿Perdería las magníficas armas drows que lo habían salvado de tantas situaciones de riesgo? ¿Cuálsería el destino de Guenhwyvar, la pantera mágica que era su compañera? Sin darse cuenta, el drow metió una mano en la bolsa para tocar la maravillosa estatuilla, tan perfecta en todos los detalles, que utilizaba para invocar al felino. Su solidez le devolvió la confianza en aquel momento de duda, pero si el talismán también había sido tallado por los elfos oscuros, imbuida de la magia tan particularde sus dominios, ¿estaría condenada Guenhwyvar a desaparecer? «Me convertiré en una criatura lastimosa», se lamentó el drow en su idioma nativo. Se preguntó, no por primera vez y por cierto no la última, si había sido correcta la decisión de abandonar la Antípoda Oscura, de renunciar a la malvada sociedad de los elfos oscuros. Le dolía la cabeza, y el sudor aumentaba el escozor de los ojos. El solprosiguió el ascenso, y el drow no pudo aguantar más. Se levantó y caminó hacia la pequeña cueva que había adoptado como casa, y una vez más apoyó la mano sobre la estatuilla de la pantera. Los harapos del piwafwi le colgaban de los hombros, ofreciéndole una mísera protección contra el viento helado de la montaña. No había vientos en la Antípoda Oscura excepto unas ligeras corrientes provocadaspor las fuentes de magma, y nada

helado salvo el toque de un monstruo no muerto. El mundo de la superficie, donde el drow llevaba ya varios meses, lo desconcertaba con tantos cambios, con tantas variables, que a veces le parecían demasiadas. Drizzt Do'Urden no se rendiría. La Antípoda Oscura era el mundo de su pueblo, de su familia, y en la oscuridad no encontraría descanso. Fiel a las...
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