El entrenamiento de boxeo

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CAPÍTULO 1
PORQUÉ UN ENTRENAMIENTO DE BOXEO PARA EL HOMBRE DE CUELLO BLANCO

Confesiones de un boxeador de cuello blanco

Algo faltaba. Había pasado ya un año desde que recibí el título de vicepresidente y mi carrera iba en acenso pero algo faltaba. Comencé a trabajar más arduamente y por más tiempo esperando llenar el vacío. Pero sin importar que tan excitantes tratara de hacer miscampañas publicitarias o en cuantos discursos de negocios me involucrara, cuantas presentaciones ante los clientes hiciera o cuanto me esforzara por sumergirme en mi rutina diaria; no podía quitarme esa sensación del estómago. Levantarme, ponerme el traje, tomar el tren a la oficina, reuniones-reuniones-reuniones, tomar el tren de regreso a casa, una cena tardía y ver la televisión por un buen rato, luegodormir. Un poco de jogging tres veces por semana.

No era el empleo, me gusta lo que hago. Me agrada la gente con la que trabajo y aún disfruto de mis clientes. Más bien era un sentimiento de soledad, o de pérdida de algo importante, algo excitante y al mismo tiempo fundamental. Entonces decidí volver al Gramercy Boxing Gym.

No había estado allí en varios años, desde mis días deboxeador aficionado. Tuve una modesta carrera amateur, peleando no más de cinco o seis encuentros al año porque inevitablemente la escuela o los proyectos de negocios interferían con el entrenamiento y mi manager no me dejaba competir a menos que sintiera que estaba absolutamente preparado. Aunque no formaba parte de la élite de boxeadores amateurs como Sugar Ray Leonard o Howard Davis, me gustaba serconocido en el gimnasio como el chico rudo de la escuela y en la escuela como el estudiante de marketing que es también un boxeador de Guantes de Oro.

En verdad amaba boxear: sumergirme en otra dimensión cada vez que cruzaba las puertas del gimnasio; entrenar duramente junto a los mejores profesionales; la emoción de poner la vida en el filo cada vez que peleaba. (Y era fantástico sabermecapaz de darle una paliza aún al más arrogante de los maestros o al nerd de soporte técnico).

Mientras más me dedicaba a mi carrera publicitaria, mis visitas al gimnasio se hacían cada vez menos frecuentes, entonces cesaron. Aunque yo sabía que el boxeo me había ayudado a llegar rápidamente a la cima en mi trabajo. Me explico: después de enfrentar a un boxeador bien entrenado cuyo objetivo esnoquearte y humillarte frente a tus familiares y amigos, y haber sobrevivido; aún las presentaciones de negocios más estresantes o el más engreído de los clientes no pueden destruir tu confianza. A la edad de 27, llegué a ser uno de los vicepresidentes más jóvenes en la historia de la segunda agencia de publicidad más importante del mundo, manejando un presupuesto de 13 millones de dólares para uno denuestros clientes más importantes.

Volver al Gramercy fue atemorizante. Podía escuchar el golpeteo cuando subía las escaleras sagradas del gimnasio de boxeo más antiguo de New York, las mismas escaleras que subían Floyd Patterson y José Torres en su camino hacia el campeonato mundial. Mi garganta se cerraba mientras comenzaba a dudar: “los boxeadores que conocías seguramente se han ido. Losboxeadores actuales mirarán tu traje y maletín y se preguntarán que haces allí”. Los sonidos se hicieron más fuertes y percibí un penetrante olor a sudor al llegar al segundo nivel. Mi mente se aceleraba: “¿Y si te ves mal en tu entrenamiento? Han pasado cuatro años desde la última vez que lanzaste una combinación o golpeaste un costal. Estás loco. Estas fuera de tu elemento. Deberías volver a tuescritorio, a donde perteneces”.

Me sentía como el nuevo chico en la clase cuando entré al atestado gimnasio. Había acción por todos lados. Un peso medio lanzando combinaciones al costal enfundado en un traje de hule. Pesos ligeros haciendo boxeo de sombra graciosamente en un ring. Dos pesos pesados peleando torpemente en otro ring. Entrenadores gritando indicaciones, peras golpeando contra...
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