El esclavo.. conversaciones con mi guia

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EL ESCLAVO

Una novela sobre la Libertad,
el Perdón, y la verdadera Superación Personal.
De:
Francisco J. Ángel Real

Transcripción de Alejandro Sánchez Bones

Cuando recuperé el sentido, de inmediato me di cuenta de que algo andaba muy mal.

Una luz frente a mi, hería mis ojos sin que yo fuera capaz de parpadear siquiera.
Intenté desviar la mirada, intenté mover losbrazos para tapar mi rostro con las manos sin lograrlo.

Mi cuerpo entero estaba totalmente paralizado y era recorrido por el dolor y el frío, como jamás los había sentido.
Intenté también gritar y pedir ayuda pero todo fue inútil, algo entraba por mi boca y quemaba mi garganta cada vez que un horrible ruido lastimaba mis oídos.

Pasaron varias horas en las que lo único que ocupba mimente era una terrible desesperación. De la desesperación pasé al terror, cuando algunos pensamientos lograron filtrarse a través del dolor a mi mente.
- ¿Dónde estoy?
- ¿Qué me está pasando?
- ¡Estoy muerto!

La mezcla del dolor, terror y estos pensamientos, ocasionaron que perdiera el sentido.
Gracias a Dios, porque ya no soportaba más.

No sé si pasaron horas o días para quevolviera en mi.

Seguía inmovil, con los ojos completamente abiertos. El dolor había disminuido un poco, la luz frente a mi, cegaba mis ojos, pero era soportable, ahora fui capaz de darme cuenta de que el terrible ruido era una especie de respiración forzada, profunda y fuerte… no era mi respiración, de ello estaba seguro.

La disminución del tormento físico abrió la puerta a otro tipo desufrimiento: La confusión en mi mente y la urgente necesidad de respuestas.
- ¿Estoy realmente muerto?
- ¿De quién es la respiración que escucho?
- ¿Qué es esto que siento en mi boca y que raspa mi garganta?
Poco a poco fui recuperando recuerdos de lo que yo pensaba que era el día anterior; la fiesta, los tragos, la discusión con Laura y la insistencia de Eduardo para queprobara esa estúpida droga que le resultaba fascinante.
- Mi amor ya deja de tomar por favor… ¿Qué no ves que te estás matando? (me gritaba Laura).
- No quiero matarme, lo que quiero es escapar.
- ¿Escapar de qué? Estás loco.
- Si, estoy loco y tu no me entiendes… nadie me entiende.

Llevé a mi boca el par de pastillas azules que acepté de Eduardo. Eso es lo último querecuerdo.

- ¡Hay Dios mio! Por fin lo logré, acabé con mi vida. ¡No puede ser!… ¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo moverme? ¿Por qué no puedo cerrar los ojos?

- Ese imbécil me envenenó (pensaba). Estoy en el infierno pagando por lo que hice… Es mucho peor de lo que me imaginaba.

Yo no creía en la vida después de la muerte pero en este momento no encontraba otrarespuesta.

- ¡No Dios, perdóname por favor!… dame otra oportunidad…

El sonido de una puerta que se abría interrumpió mis pensamientos, entonces distinguí una voz femenina:

- ¡Pero que ruido hace esta mierda! (comentó)
- Es el único que tenemos, ya sabes cómo están las cosas aquí (le contestó un hombre).
- ¿Cómo es posible que tengamos sólo un aparato de respiraciónartificial?
- Pues así es, y hay que hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos.
- ¿Y a éste qué le pasó?
- ¿Éste?… Éste ya se jodió. Destápalo para que lo veas.

Sentí cómo retiraba de mi rostro una sábana y pude ver a una mujer vistiendo una bata blanca, con una expresión entre asombro y temor.
- ¡Está despierto! (gritó)

El hombre junto a ella se inclinó averme.
- Que va, así lo trajeron, cuando llegó a urgencias dijeron que había tenido un accidente, estaba completamente intoxicado pero aún consciente, repetía una y otra vez: “Laura, Laura, perdóname”

Después cayó en coma y en una especie de Rigor mortis, no pudieron cerrarle los ojos.
- Pobre imbécil, más le hubiera valido haberse muerto.
- ¡Más nos hubiera valido a...
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