El hombre libre en nada piensa menos que en la muerte

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1. Introducción: El tema de la muerte en la filosofía

A Platón, en el siglo IV antes de Cristo, se debe la afirmación de que la filosofía es una meditación de la muerte. Escribió después Cicerón, en el siglo I antes de Cristo, que "Toda vida filosófica es commentatio mortis". Veinte siglos después, Santayana propuso que "una buena manera de probar el calibre de una filosofía es preguntar loque piensa acerca de la muerte"; y Heidegger, por su parte, definió al Dasein como Sein zum Tode. Pudiera parecer que una historia de la filosofía sea una historia de las formas de la "meditación de la muerte". Esto sólo sería así, si convenimos en entender que la manera de enfrentar el problema de la muerte es la piedra de toque de muchos sistemas filosóficos. Estas ideas se exponen al comienzo delartículo (o entrada) "Muerte" en el Diccionario de filosofía de Ferrater Mora (2). Lo tomaré como guía para unas reflexiones introductorias sobre el tema. Aunque, en un sentido amplio, la muerte es la designación de todo fenómeno en el que se produce una cesación, sin embargo, en un sentido restringido, la muerte ha sido considerada exclusivamente como la muerte humana; y lo habitual ha sidoatenerse a este último significado. No obstante, el significado de la muerte ha oscilado entre dos concepciones extremas: una que concibe el morir por analogía con la desintegración de lo inorgánico y aplica esta desintegración a la muerte del hombre, y otra, en cambio, que concibe inclusive toda cesación por analogía con la muerte humana. Hay que tener en cuenta además que las ideas acerca de lamuerte no dependen únicamente de las filosofías, sino que varían según las diversas concepciones del mundo en las que están inscritas y según el sentido de la vida y la concepción de la inmortalidad involucrados en ellas.

Ante el horizonte de la muerte, hay una distinta idea del fenómeno de la cesación de acuerdo con ciertas últimas concepciones acerca de la naturaleza de la realidad. Así, porejemplo, el atomismo materialista, el atomismo espiritualista, el estructuralismo materialista y el estructuralismo espiritualista defienden una diferente idea de la muerte. Defiende Ferrater Mora (en su obra El sentido de la muerte, de 1947) que -por citar únicamente casos extremos- la concepción atomista materialista es capaz de entender el fenómeno de la cesación en lo inorgánico, pero no entiendeel proceso de la muerte humana, mientras que la concepción que él denomina estructuralista espiritualista entiende bien el proceso de la muerte humana, pero no capta adecuadamente el fenómeno de la cesación en lo inorgánico. El mismo autor, en su obra El ser y la muerte, de 1962, formuló varias proposiciones relativas a la propiedad "ser mortal",donde la expresión "ser mortal" resume cualquiermodo de dejar de ser: "(1) Ser real es ser mortal; (2) Hay diversos grados de mortalidad, desde la mortalidad mínima a la máxima; (3) La mortalidad mínima es la de la naturaleza inorgánica; (4) La mortalidad máxima es la del ser humano; (5) Cada uno de los tipos de ser es comprensible y analizable por su situación ontológica en un conjunto determinado por dos tendencias contrapuestas: una que va delo menos mortal a lo más mortal y otra que va en la dirección inversa". Lo que se llama "muerte" es entendido aquí como un fenómeno, o una "propiedad" general, que permite "situar" tipos de entidades en el "continuo de la naturaleza". Junto a una investigación filosófica de la muerte, puede procederse a una descripción de las diversas ideas acerca de la muerte en el curso de la historia, y enparticular en el curso de la historia de la filosofía.

2. El legado egipcio

Bajo esta óptica procederemos aquí. Situaremos el origen de nuestra historia en el antiguo Egipto. Visitando el museo de El Cairo, y queriendo ver los restos que en él se exponen del reinado de Akenaton, del yacimiento de Tell-el-Amarna, decía yo a nuestro guía que los occidentales debíamos tres cosas a los egipcios,...
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