El hombre moderno

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  • Publicado : 14 de noviembre de 2011
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EL HOMBRE MODERNO

Introducción
Tomamos la palabra “moderno” no en el sentido cronológico del vocablo sino en un sentido axiológico, es decir, valorativo. Civilización moderna significa, pues en nuestro caso, la civilización creada sobre los escombros de la antigua civilización fundada en el cristianismo. Y entendemos por hombre moderno al hombre que es fruto de dicha civilización.
Lainfinitud del universo, afirmada ahora por la nueva cosmología, se fue transformando en la infinitud potencial de la propia mente, ahora concebida como una potencia ordenadora e incluso creadora, es decir, idéntica a la razón divina. La filosofía de la historia abre al hombre un horizonte también infinito –el progreso- puesto que se estima potencialmente infinita la perfectibilidad racional de la mentehumana.
En el siglo XVII, y como una especie de culminación de aquel proceso, apareció en Francia, que llevaba la bandera de la Revolución, una figura especial, la de los sedicentes filósofos. Se ha señalado la existencia de tres momentos en la implantación de esta ideología. El primero fue el momento de los “pocos”, o sea, de ese grupo que se creía iluminado; el segundo, el momento de “losmuchos”, cuando sus ideas, sobre todo a través de le Enciclopedia, se propagaron en diversas capas de la sociedad; y finalmente el momento de “los todos”, cuando la ideología se hizo común. De ahí nació la famosa teoría del “despotismo ilustrado”, es decir, del apoyo del brazo secular para la implantación de las nuevas doctrinas.
El hombre prometeico, con su ciencia emancipada, invadirá la región de losmisterios, y cual nuevo demiurgo se abocara a instaurar un mundo que sea creación suya, una nueva creación que no experimente ya la necesidad del Creador. Este gran proyecto del pensamiento moderno podría ser designado con el nombre de “cultura fáustica”, ya que el hombre que lo ha concebido, entregando su alma al enemigo, recibió a cambio el control creciente del universo, camino al paraíso en latierra.
El cristianismo, principal adversario del triunfante proyecto prometeico, ha perdido vigencia social. Quedan cristianos, pero no ya Cristiandad, es decir, una sociedad impregnada con el espíritu del Evangelio. El gran literato y pensador inglés, C.S. Lewis, sostiene que estamos en una época post-cristiana, fruto de un salto histórico cualitativo.
En un libro reciente, Enrique Rojas hadicho que el hombre contemporáneo se parece mucho a los denominados productos light hoy en boga: comida sin calorías, azúcar son glucosa, tabaco sin nicotina, leche descremada… Un hombre nuevo descafeinado, “cuyo lema es tomarlo todo sin calorías”; en última instancia, un “hombre sin sustancia, sin contenido, entregado al dinero, al poder, al éxito, al gozo ilimitado y sin restricciones”.

I.Falta de interioridad
Lo primero que advertimos en el hombre de nuestro tiempo es su escasa interioridad, una insuficiencia de vida interior que, paradójicamente, puede ir unida con un marcado subjetivismo. Al decir interioridad, nos estamos refiriendo a aquel fondo recóndito del alma que es el afectado cuando decimos que algo se nos ha entrañado en el corazón.
Como lo señala Sciacca, el hombre dehoy vive más “exteriormente” que “interiormente”. A lo largo del día se vuelca fuera de sí mismo, y a la noche se encuentra vacío. “Nosotros vivimos fuera de nuestra interioridad: no interiorizamos nuestra vida práctica, exteriorizamos nuestra conciencia; no recuperamos el mundo dentro de nosotros, nos perdeos y dispersamos a nosotros mismos en el mundo. No en vano escribió Thomas Merton que elhombre ha perdido “la capacidad de estar a solas consigo”.
Ya Pascal se había referido a esta “huida de sí mismo”. Tal tesitura ha llegado a constituir un modo de ser, un estilo de vida, el de la “diversión”, palabra que proviene del latín di-vertere, orientarse hacia otro lado, vertirse, derramarse hacia fuera. Se ha llegado a decir que nuestra cultura es, en buena parte, una cultura de la...
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