El hombre que amaba a los perros

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  • Publicado : 14 de marzo de 2012
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El hombre que amaba los perros …. ¿ para que ¿
Tulio Monsalve
No es una novela, sino una ficción en tres tramas y una parábola, lograda por la unidad que conceden las imágenes del terror, odio y miedo, que mal administrados por humanas emociones dan el ritmo a la barbarie como clímax de la historia. Es un libro sobre la derrota de la vida, la naturaleza humana y la sociedad.
Logra demostrarLeonado Padura la forma como el miedo y la falta de coraje son la claves para caracterizar lo que sucede en la vida de los actores del relato; la pieza tiene unidad por la acción y los efectos del odio como acicate que empuja, hasta la locura y la barbarie por lograr el poder, a los personajes que se entrecruzan en estas tres historias: la del líder Liev Davidovich o León Trotsky, la del victimarioy también victima, Ramón Mercader o su alter ego Jacques Mornard, multiplicado como un caleidoscopio de nombres y camaleónica personalidad: Jackson, Jaime López, o Ramón Pavlovich y finalmente el otro personaje que visiona y construye la obra, Iván Cárdenas Maturell, escritor cubano soñador de la utopía, que se une a la historias y todo lo describe en prosa notable y llena de datos, que aunquele resta vuelo a las imágenes literarias, al final, todo lo ata a una forma de explicar con elegancia la realidad en un libro de memorias con calidad estilística propias de la letra de Leonardo Padura.
La historia se inicia en el 2004, cuando a la muerte de Ana la esposa de Iván, este se permite responderle, en ausencia, algo que siempre ella le demandó ¿por qué no escribiste antes estahistoria de la muerte de Trotsky que solo tu sabias ¿. Él le responde: “No lo escribí por miedo” ( pág. 24). Por qué, si hubo algo que sobró en la vida de este escritor, que ahora se insubordinaba, eran el pasividad y el miedo. Como joven intelectual que vivió en los sesenta y los setenta y sufrió de aquella terrible censura de los burócratas de la cultura que todo lo controlaban, hasta hacerle decir alnarrador cuanto padeció junto con: “aquellos que escribieron la literatura vacía y complaciente… la única que alguien podía imaginar y pergeñar bajo el manto ubicuo de la sospecha, la intolerancia y la uniformidad nacional” (pág. 400). Con esta decisión el escritor, por fin, rompe con el miedo y escribe la historia que le fue contaba por el mismo Mercader en su estancia en Cuba en 1974, lo hace,oh terror, aún con pavor, pues se arriesga a contrariar y enfrentar la mediocridad de los eternos censores de corta sesera y larga y brutal mano policial que tanto daño hicieron a la imagen de la revolución cubana en el mundo en los años setenta.
Padura como antes lo hizo con sus novelas anteriores, “La neblina del ayer”, 2002/2003, “Máscaras”, 1997, “Paisaje de otoño”, 1998, no sólo ejercela crítica, la denuncia de esa realidad política que tanto temor engendró, sino que también se compromete con mensajes de esperanza, paradójicamente encarnado por su tradicional personaje el desilusionado detective Conde o en este caso el escritor Iván, que siguen a añorando una visión de cambio, y propone una manera de resistir al entorno, al exponer sus ideas sobre los caminos de la justiciaaplicables a la propia vida o en las relaciones humanas, en las que alaba la generosidad del ser y “cree en el cambio, e insiste en que para tener posibilidades de convertirse en una realidad estable en el campo de la política, utopía que le devolvería unas ganas patentes de vivir, de escribir de luchar por algo que estaba dentro y fuera de mi” pág. 401.
Para que esto suceda se debe empezar enprimer lugar por darle cabida a la critica aunque le duela a los burócratas y los acomodaticios para quienes la única palabra que vale es: si, si, como Ud. diga Sr. Ministro.
La otra historia es la de Ramón Mercader del Rio, ser también atenazado por el miedo y el temor, debido la asfixiante presencia de una madre, sencillamente devoradora, a quien sus odios personales y políticos, lo hacen...
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