El hombrecito del azulejo

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EL HOMBRECITO DEL AZULEJO
Versión teatral del cuento de Manuel Mujica Láinez
de Mimí Harvey y Fabio Prado González
LA OBRA: En versión teatral de Mimí Harvey y Fabio Prado González, El Hombrecito del Azulejo -sobre el cuento homónimo del escritor argentino Manuel Mujica Láinez-, hizo su primera presentación en la Sala Juan Bautista Alberdi, donde permaneció en cartel con exitosaconcurrencia de público y crítica especializada, durante toda la Temporada Teatral 1996.
ACTO I
Escena 1
 
Eduardo Wilde, a sus 70 y pico de años, atraviesa la sala y sube al escenario. Recién en ese momento comienzan a bajar las luces.
Wilde (al público): - Cuánta gente vino a la conferencia. Así me gusta, porque la historia que les voy a contar tiene que conocerla todoel mundo. Yo soy médico, y como todos saben, los médicos curamos a la gente, a los grandes, a los chicos, chiquititos, perros, gatitos, loritos... No, no, no. Esos son los médicos veterinarios. La cuestión es que tengo una piedrita en el zapato. ¿Y por qué no se la saca? - dirán ustedes... A eso voy, precisamente; a eso voy. Ocurrió en mi querida ciudad de Buenos Aires, hace mucho, mucho tiempo.La ciudad había salido de una de las peores pestes que jamás la asolaran: la fiebre amarilla. Nosotros, los médicos, si bien mostrábamos públicamente un gesto adusto, como quien dice: "no he hecho más que cumplir con mi deber", en el fondo nos sentíamos, en fin, nos creíamos verdaderos genios. Habíamos vencido a la fiebre, habíamos controlado el cólera, habíamos descubierto el método de antisepsiade Lister y para mí el hipo no tenía secretos. En una palabra, no nos paraba nadie. Sin embargo, hete aquí que en ese momento de gloria fui llamado por la familia Ortiz de Ezeiza -de los Ezeiza de Altube, ¿no?- que tenían malo al chiquito. (Suena un teléfono que Wilde tarda en atender, pues no puede encontrar el aparato.) ¿Aló? ...Eduardo Wilde al habla. ¿...Danielito enfermo? ...Ah, peroentonces... Bueno, señora, acuesteló, tapeló, mimeló, cuelgueló... No, no, al teléfono... ...Que cuelgo e inmediatamente voy para allá. Nunca tuvimos un caso tan difícil. Pasaban los días, las noches, las semanas, y no dábamos pie con bola. Recuerdo (Se va iluminando la noche en el patio de la casa.) aquella vieja casona, donde la única luz era la del cuarto donde Danielito dormía esperando que alguienlo ayudara. Por supuesto, en aquel entonces yo no tenía esta joroba (rejuveneciendo) ni estas canas, no usaba bastón y... (voz del Dr. Pirovano desde el dormitorio de Danielito) por suerte no me hallaba solo; me acompañaba en esto, como en todo, mi colega y entrañable amigo, el Dr. Ignacio Pirovano. (Se dirige a su encuentro.)
Escena 2
 
Ignacio Pirovano, vestido según lasnormas de asepsia, sale del cuarto del chiquito muy preocupado.
Pirovano: - No hay caso, che.
 
Wilde: - Se enfermó un domingo.
 
Pirovano: - ¿Por la mañana o a la tardecita?
 
Wilde: - A la tardecita.
 
Pirovano: - Hubiese jurado que era un extraño caso de amigdalitis húngarus, pero la amigdalitis húngarus nunca pica de tarde.
 Wilde: - Perdón, colega, pero la amigdalitis húngarus produce cansancio y falta de apetito, y este pibe se ha comido todo lo que ha encontrado.
 
Pirovano: - Por eso he dicho extraño, colega. Extraño. Aunque podríamos considerar un extraño caso de sinusitis africans.
 
Wilde: - Perdón, colega, pero la sinusitis africans trae constipación, estornudos y mocos agranel, y que yo sepa...
 
Pirovano: - Por eso he dicho extraño, colega. Extraño. A ver, repasemos la historia clínica por favor.
 
Wilde: - Día uno: visita del niño con su madre al consultorio.
 
Pirovano: - ¿Síntomas?
 
Wilde: - Fiebre, vómitos, diarrea y... llanto.
 
Pirovano: - ¿Del niño o de la madre?
 
Wilde: -...
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