El idioma analítico de john wilkins.

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  • Publicado : 22 de marzo de 2011
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EL IDIOMA ANALÍTICO DE JOHN WILKINS.

El desesperantemente inteligente Jorge Luis Borges en su breve, pero muy intenso texto, el Idioma analítico de John Wilkings nos cuenta que éste inventó un idioma universal en el que las palabras no eran “torpes símbolos arbitrarios”, sino que cada una de las letras que las integran (eran) significativas, como lo fueron las de la Sagrada Escritura para loscabalistas; nos habla de las extraordinarias clasificaciones que, con su idioma, realizaba y asì las piedras se dividían en : Comunes, módicas, preciosas, transparentes e insolubles. En los metales la clasificación era: imperfectos, artificiales, recrementicios, y naturales.
Pero nuestra admiración hacia el espectacular maestro argentino se acrecienta cuando, tras conocer las imaginativasordenaciones que resultan del idioma analítico de Wilkins, alude a que en las remotas páginas de cierta enciclopedia china está escrito: “. . .que los animales sea dividen en (a) pertenecientes al emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j)innumerables, (k) dibujadoscon un pincel finìsimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper ese jarrón, (n) que de lejos parecen moscas.”
Esta exasperante pero, al tiempo, endiabladamente divertida clasificación inspiró al filósofo francés Michel Foucault su última y conocida obra Las palabras y las cosas. El profesor del Collage de France reflexiona sobre el texto borgiano y concluye que lo insólito dela enumeración no es la vecindad de las cosas que el autor argentino agrupa, sino el sitio en que podrían ser vecinas y así se pregunta: “Los animales i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello”. ¿En qué lugar podrían encontrarse, a no ser en la voz inmaterial que pronuncia su enumeración a no ser en la página que la transcribe? ¿Dóndepodrían yuxtaponerse a no ser en el no-lugar del lenguaje?. . .De este texto de Borges, de entre sus surcos –nos sigue diciendo Foucault- “nació la sospecha de que hay un desorden pero que el de los incongruente y el acercamiento de lo que no se conviene; sería el desorden que hace centellear los fragmentos de una gran número de posibles órdenes en la dimensión, sin ley ni geometría, de loheteróclito”.
“Cuando levantamos una clasificación reflexionada –se pregunta el filósofo- ¿Cuál es la base a partir de la cual podemos establecerla con certeza? ¿A partir de qué tabla, según qué espacio de identidades, de semejanzas, de analogías, hemos tomado la costumbre de distribuir tantas cosas diferentes y parecidas? ¿Cuàl es esta coherencia. . .? Porque no se trata de ligar las consecuencias, sinode relacionar y aislar, de analizar, de ajustar y empalmar contenidos concretos, nada hay más vacilante, nada más empírico (cuando menos en apariencia) que la instauración de un orden de las cosas; nada exige con mayor insistencia que no nos dejemos llevar por la proliferación de cualidades y formas. . .Un sistema de los elementos. . .es indispensable para el establecimiento del orden mássencillo. El orden es, a la vez, lo que se da en las cosas como su ley interior, la red secreta segùn la cual se miran en cierta forma unas a otras, y lo que no existe a no ser a través de la reja de una mirada, de una atención, de un lenguaje; y sòlo en las casillas blancas de este tablero se manifiesta en profundidad como ya estando ahí, esperando en silencio el momento de ser enunciado”.

Si deintenso hemos adjetivado el texto de Borges, de no menor intensidad hemos de calificar al de Foucault. De las insòlitas elucubraciones del escritor deducimos, a màs de mil sabias consecuencias y disfrutes, que en el plano del lenguaje toda clasificaciòn es posible y arbitraria. Más el filósofo nos enseña que el mundo de la cosa es otra cosa, y que las cosas están ahì, en su realidad y con sus...
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