El jardín botánico

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  • Publicado : 19 de febrero de 2011
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RECORRIDO CON LOS SENTIDOS POR EL REAL JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID.

PSICOLOGÍA AMBIENTAL -

Entro desde la plaza de Murillo al jardín botánico. Son las cuatro de la madrugada, reina la calma.

Me adentro en el semicírculo de recibimiento traspasando el pórtico de clásicas formas, se presenta ante mí un espacio lleno de sombras, formas diferentes unas de otras, unas elevadas,círculos que recortan con su perfil el cielo estrellado, otras más bajas se confunden entre si, no se pueden situar en el espacio con facilidad, unas podrían estar delante de otras o viceversa. Todas las formas son igual de oscuras, casi se podrían confundir con agujeros en el espacio.

Mientras observo, el frescor del jardín en la noche envuelve mi cara y mis brazos, los poros secomprimen, la mente se despeja. En el ambiente se percibe un agradable olor a verde, parece que todos los sentidos anestesiados por el monótono estrés que caracteriza a la ciudad, encuentran motivos para despertar en el jardín botánico.

Una larga avenida me invita al paseo, yo no me resisto y comienzo a caminar. La tierra funga al ritmo de mis pasos decididos. Delante las líneas rectasse pierden en la oscuridad marcando un destino incierto. A los lados se disponen masas vegetales que cubren el suelo de negrura dificultando la valoración de la profundidad del terreno. A medida que me adentro en la penumbra puedo distinguir mejor algunos detalles, las ramillas que se disparan a uno y otro lado de las plantas, el pequeño seto que orilla los cuadros de plantación. Sobre micabeza las ramas de los árboles se imbrincan formando azabachadas nubes que se suceden en la lejanía.

A medida que voy avanzando percibo un modelo estructural que se repite, el lugar se ordena mediante la sucesión rítmica de espacios geométricos separados por las líneas que forman estrechos caminos, uno detrás de otro, transversales a la avenida por la que paseo. Entre uno y otro sedisponen cuadros de plantación baja formando dibujos simétricos. Detrás de los cuadros se pueden observar otras siluetas indeterminadas que dibujan formas que trepan, caen y se quiebran con gracia creando un interesante telón bajo la amplitud del cielo como si se tratase de la puesta en escena de una obra de teatro que fuese a comenzar. Entre el telón y yo una serie de personajes estáticos, ataviadoscon oscuras capas y con posturas diversas, acuclillados, enfrentados como si estuviesen manteniendo un diálogo, sentados encima de un esbelto pedestal, esperando a que comience la obra.

A medida que me adentro en el jardín van perdiéndose o quizás voy ignorando, los ruidos de la ciudad nocturna, el ronroneo del “motor” se disipa y toman preponderancia los murmullos de la vegetación queoscila al son de la brisa, las ramas crujiendo aseveran su presencia. En la tierra se dibuja con las sombra el bailoteo del follaje de las frondosas copas creando una sensación de incertidumbre sobre el relieve del terreno, la ilusión de que existen baches o piedras que tengo que ir sorteando con atención, hasta que me doy cuenta del juego.

A mi derecha se abre una ventana entre lanegrura de las formas, un arco de espesa vegetación enmarca el espacio vacío convidando a pasar por debajo quizás a un mundo fantástico, pero un diminuto seto está ahí para impedirlo, tímido pero efectivo se interpone paralelamente al umbral de la puerta invisible. Yo desisto de mi intención de pasar al otro lado del vano, pero antes de alejarme intento averiguar que maraña es esa que se enreda tanvehementemente, y asiendo una ramilla acerco las hojas frescas, pequeñas y delicadas que podrían ser de un rosal sin espinas.

Un poco más adelante una ancha avenida cruza el camino. Decido seguirla pues su anchura parece indicar que conduce a un lugar importante del jardín. Un seto alto aumentado por las copas de los árboles que se esconden tras él, limita el paseo a ambos lados...
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