El jardinero del convento

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EL JARDINERO DEL CONVENTO

GIOVANNI BOCCACCIO

(Masetto de Lamporecchio, fingiéndose mudo, llega a ser hortelano de un convento de monjas, y todas ellas le otorgan sus favores .) -Gentiles damas: muchos hombres y mujeres son tan necios que creen a pies juntillas que cuando una muchacha lleva puesta una toca blanca y se coloca encima la negra cogulla deja de ser mujer y no siente los apetitosfemeninos, como si al hacerla monja la hubieran convertido en piedra. Si oyen algo contra esta creencia, se afectan tanto como si acabase de cometer un grave crimen, sin pensar que no pueden respetarse a sí mismos quienes no sacian la absoluta libertad de poder hacer lo que quieran, ni pueden vencer tampoco las tentaciones del ocio y de la soledad. También hay muchos que creen que la azada, elazadón, los manjares toscos y las incomodidades quitan por completo a los labriegos los apetitos de la concupiscencia y les infunden inteligencia y sagacidad. Y puesto que la reina me lo ha encomendado, voy a demostraros claramente con una historieta cuán equivocados están quienes creen tales cosas, y esto lo haré sin salirme del tema que ella nos ha propuesto. Existía y todavía existe en nuestropaís un Convento de monjas con fama de santidad, el cual no nombraré para no menoscabar su fama, donde hasta hace poco no se albergaban más que ocho mujeres y una abadesa, todas jóvenes, junto a un buen hombre que cuidaba de un precioso jardín. Este jardinero, no estando contento con su salario, pidió la cuenta al mayordomo de las monjas y regresó a Lamporecchio, de donde 24 era natural. A su regreso,fue a vivir a casa de un joven labrador llamado Masetto, robusto y muy guapo, como buen hombre de campo, quien le preguntó dónde había estado todo aquel tiempo. El antiguo jardinero, llamado Nuto, se lo dijo. Masetto le interrogó sobre sus ocupaciones, a lo que Nuto contestó: -Cultivaba un bonito jardín, bastante grande, y además iba alguna que otra vez al bosque por leña, sacaba agua, yrealizaba algunos pequeños trabajos. Pero las monjas me daban un jornal tan exiguo que apenas me alcanzaba para zapatos. Además todas son jóvenes y parece que tengan el diablo en el cuerpo. Nada se puede hacer a su gusto, y así cuando yo cultivaba la huerta me decía alguna: "Pon esto aquí". Y la otra se apresuraba a ordenarme: "Pon aquello allá". Venía otra y me quitaba la azada de la mano,recriminándome: "Esto no está bien". Tanto me importunaban que acababa por dejar el trabajo y marcharme de la huerta. De manera que por una y otra causa decidí no seguir allí y me he venido a este pueblo. Al pagarme el mayordomo me pidió que si topaba con alguien del oficio, se lo enviara. Oyendo las palabras de Nuto sintió Masetto grandes deseos de ir a vivir al Convento, comprendiendo, por lo que le decía elviejo hortelano, que podría realizar su deseo. Sin embargo, no quiso confiarle a Nuto sus intenciones y exclamó:

-¡Qué bien hiciste en venir! ¿Cómo podías estar entre mujeres? Más tranquilo hubieras estado entre demonios. Seis de siete veces ni ellas mismas saben lo que quieren. A partir de aquel instante comenzó Masetto a pensar en cómo se las arreglaría para poder ir a vivir con ellas.Conocía a la perfección los trabajos que solía realizar Nuto en el convento, así que no le cupo la menor duda por esta parte; pero temió no ser bien recibido debido a su juventud y a su buena presencia. Tras mucho cavilar se dijo Masetto: -El convento está lejos de aquí y nadie me conoce en aquel país. Si finjo ser mudo, seguro que me admitirán. Se aferró a esta idea, se cargó el hacha al hombro y, sindecir a nadie adónde iba, se encaminó al monasterio, aparentando ser un mendigo. Cuando llegó allí entró y se encontró casualmente al mayordomo en el patio. Por medio de gestos, como suelen hacer los mudos, pidió de comer por el amor de Dios, e indicó que, si era menester, les cortaría leña. El mayordomo le dio de comer con mucho gusto y luego le señaló varios troncos que Nuto no había podido...
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