El laberinto de la soledad.

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Capítulo ocho.
Nuestros días.
 
Antes de continuar con el estudio del libro, quiero recordarte que fue escrito en 1950, es decir y perdón la redundancia a mediados del siglo pasado. Continuemos.“La revolución no a hecho de nuestro país una comunidad o siquiera una esperanza de comunidad”. Sin embargo, como todas las revoluciones del mundo, -la de México fue la primera del siglo veinte- ningunaha terminado satisfactoriamente su labor. ¿y cual sería el punto culminante de una revolución? El autor nos contesta: “ En primer termino, liquidar el régimen feudal, transformar el país mediante laindustria y la técnica, suprimir nuestra situación de dependencia económica y política y, en fin, instaurar una verdadera democracia social”. Ahora bien, la historia va a la par para todos, elplaneta, unificado desde la expansión imperialista, enredó por completo las economías de todos los países. Desde luego, unos beneficiados y otros no. “Lo conquistado hay que defenderlo todavía”Particularmente, en México, el crecimiento demográfico, no previsto por los primeros gobiernos, se presentó como una máscara que esconde el actual desequilibrio. La reforma agraria por su parte, cuenta todavíacon millones de campesinos en extrema pobreza; principal causa de braceros en Estados Unidos. La industria y los centros de producción son insuficientes para absorber la demanda de trabajo en lasciudades. Ahora bien, si bien el General Lázaro Cárdenas al expropiar el petróleo y el ferrocarril entre otros impulsó la economía interna del país, también es cierto que tocó fibras muy sensibles,económicamente hablando, del vecino país del norte.
Con la industrialización del país, surge la clase obrera, aquella que según Marx “lleva el curso de la historia”. En México, esa clase obrera y medianaburguesía, surge desde las entrañas mismas del poder. Primero se apoya a Venustiano Carranza –buen momento para recordar que también fue gobernador porfirista- luego a Alvaro Obregón y finalmente a...
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