El mito de la torre de babel

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  • Publicado : 5 de febrero de 2012
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El mito de la Torre de Babel. Explicación e Interpretación esotérica.
La incomprensión existente en torno al mito de Babel lo ilustra y legitima su actualidad. Así, gente procedente de distintos nichos culturales otorga distintos significados a la leyenda. De esta forma, un cristiano verá en él el pecado de la vanidad del hombre que quería alcanzar a Dios, y el castigo divino del fuego y ladestrucción del proyecto común; un arqueólogo o empresario emprendedor lo mirará desapasionadamente y se pondrá a buscar zigurats por Irak a ver si encuentra algo parecido y así se hace tan famoso como Schliemann al descubrir Troya. Los psicólogos, por el contrario, pueden ver en la Torre un referente para el análisis de las dinámicas de grupos, Alejandro González Iñárritu vio en ella una oportunidadde hacer otra película más sobre historias cruzadas y el sociólogo Niklas Luhmann seguro que ve una ejemplificación de su teoría sociológica de sistemas y dinámicas macrosociales.
Precisamente, como ya nos indicaba Luhmann en el anterior post, la idea es que cada uno agarra la realidad desde su propio sistema o piso de la torre y se las arregla para que la realidad le encaje en su propiaperspectiva. Como acabamos de indicar, lo más gracioso es que esto sucede incluso con la explicación del por qué sucede esto, con el propio mito.
La historia bíblica nos habla de gentes de oriente que hablaban una sola lengua y que llegaron a la tierra de Shinar y se dijeron “vamos, hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego” (Génesis XI), y se pusieron a construir la torre para que llegara al cielo.Entonces Dios se cabreó con ellos y los confundió haciéndoles hablar muchas lenguas para que dejaran de trepar y se dispersaran por la tierra y se multiplicaran. El Talmud por el contrario cuenta que Dios lo que hizo fue destruir la torre incendiándola porque algunos de los que la construían querían subir para declararle la guerra en su reino de los cielos.
Sea como fuere el abandono de la torre, loimportante es que el idioma original del hombre se perdió y se dividió en 72 lenguas (una de las cuales, según Esteban Garibay era por supuesto el vasco). Y se dividieron en tribus y se dispersaron como hinchas de distintos equipos después de un partido, formándose las naciones y la falta de entendimiento que caracteriza nuestra civilización actual.
El afán integrador de una humanidad dividida haestado siempre presente, y para ello se ha emprendido en numerosas ocasiones la loable tarea de encerrar niños incomunicados a ver qué palabras aprenden de Dios, a ver cuál era el lenguaje original divino antes de la caída de Babel. Se hace esto desde hace 2.700 años; lo han efectuado el faraón Psamtik, el rey Jaime V de Escocia, el emperador Federico II Barbarroja y el emperador Akbar de laIndia, obteniendo que el idioma original era el pirgio, el hebreo y ninguno en los dos últimos casos porque los niños murieron sin decir palabra. (El último intento de descubrir el lenguaje original del hombre lo realizó, conforme a “ciudad de cristal” de Paul Auster, un tal Stillmann, al parecer con cierto éxito, pero tampoco podemos fiarnos mucho).
Algo más materialistas y aprovechando lopublicitada que está, los buscadores de tesoros y fama se empeñan en ver Babel en cada rastro de torre grande que se encuentran por la zona, y van chillando a turnos: “¡he encontrado Babel, es el ziggurat de Etemenanki!”, y otro contesta, “¡No, yo la he descubierto, está en Borsippa, a 11 millas ruta Babylón!”. Pero no ha de confundirse la historia con los gritos de los fruteros del mercado.
A laizquierda tenemos a un marine americano bajando de ver a Dios por las rampas del minarete de Samarra, una de las construcciones relacionadas con la torre de Babel.
Un dato que debería llevarnos a cierta reflexión es la presencia del mito de Babel en tradiciones bastante distantes. El Corán sitúa el mito en el Egipto de la época de Moisés, y -lo más extraño- también hay un mito mesoamericano que habla...
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