El mono imitamonos

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El mono imitamonos
Consuelo Armijo

ilustraciones de Alfonso Ruano

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HABÍA una vez un mono que se lo pasaba muy bien subiéndose a los árboles y colgándose de sus ramas. Unas veces se colgaba con las manos y otras con los pies.

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Y cuando oscurecía y muy bien no se veía, el mono parecía un pijama puesto a secar. Este mono era un mono muy imitamonos.

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Queun mono se comía un coco, pues él se comía otro. Que su madre chillaba, pues a chillar él también. ¡Y hay que ver lo bien que sonaba!

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Un día hizo mucho viento y el mono se asomó entre las ramas para que le diera en la cara. Luego, se colgó de una de ellas y el viento que pasaba lo columpiaba. En esto, el mono se puso a imitar al viento:

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—¡ Uuuuuuuuuu! —decía mientras corría ycorría. —¡ Uuuuuuuuuu! —seguía el mono,ya solo, cuando el viento, cansado, dejó de soplar. —¡Uuuuuuuuuu! ¡Uuuuuuuuuu

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Y tan bien, tan bien le salió, que un árbol distraído movió las ramas cuando él pasó. Y corre que corre, y corre que te correrás, el sitio donde vivía pronto dejó atrás.

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Y entonces pasó lo peor: el mono se perdió. No sabía volver otra vez. Muy preocupado,empezó a andar.

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Dio muchas vueltas y algunas volteretas (para distraerse) y en esto llegó a una ciudad Y vio a los señores, y a las señoras, y a las niñas y a los niños, que iban andando a «dos patas».

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Ante esto, el mono olvidó su pesar y, loco de contento, los empezó a imitar.

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Y tan bien, tan bien le salió, que una señora despistada lo confundió con su prima Alejandra.—¡Hola, Alejandra! ¡Te encuentro muy guapa! —dijo la señora, abrazando al mono. El mono la imitó y la abrazó a ella también. La señora se fue encantada. —¡Qué cariñosa se ha vuelto Alejandra! —pensaba.

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Y andando, andando, llegó a un parque. El mono entonces no se pudo contener, y de un salto se subió a un árbol. En el parque había un señor calvo sentado en un banco. El mono, al verle, bajódel árbol y se sentó en otro banco.

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Y al poco rato pasó por ahí Don Paco, que, después de la comida, volvía a la oficina. —¿Eh? ¿Qué estoy viendo? ¿Un mono sentado en un banco? —dijo todo asustado —¡A lo mejor es fiero! Y Don Paco, que era un poco miedica, se dio la vuelta a toda prisa. —¡Socorro, socorro, un mono! —gritaba mientras corría.

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Y el mono, que le vio, le imitó y echóa correr detrás de él. Y así dieron muchas vueltas por una plazoleta, hasta que el mono se cansó y volvió al banco a sentarse otro rato.

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Pero Don Paco siguió corriendo durante mucho tiempo, pues tan nervioso estaba que no se dio cuenta de que el mono había vuelto al banco a sentarse otro rato. Y cuando, por fin, vio que ningún mono le seguía, dejó de correr a toda prisa y se fuedespacio a la oficina.

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—Eso del mono es muy raro —se decía— Ha debido de ser una visión. Cosas de la digestión. ¡No vuelvo a comer perejil con jamón!

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Mientras, el mono seguía en el banco, descansando un rato.

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Y pasó por allí una vieja que todos los días se daba una vuelta. —Buenas tardes —dijo la vieja al mono. Y el mono la imitó y dijo: —Buenas tardes —él también.Pero no le salió muy bien, porque eso de hablar es una cosa muy difícil para todo animal.

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—Debe de ser alemán. Se le entiende muy mal. —se dijo la vieja—. Pero, ¿qué digo? Más bien tiene cara de chino. Y, pasito a pasito, se alejó despacito.

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Entonces pasaron por allí Tere y Pepito. —¡Mira, un mono! —dijo Pepito. —¡Y es muy mono! —dijo Tere. —¡Vamos a contárselo a losdemás! —No, mejor será que lo convidemos a merendar. Tere y Pepito se acercaron al mono y le dijeron: —¡Vente con nosotros!

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Lo agarraron cada uno de una mano y se lo llevaron. —¡Mamá, traemos un invitado! —dijeron al llegar. —¡Qué invitado tan raro! —se dijo la madre. Estaba un poco extrañada, pero pensó: «Tengo que ser hospitalaria.» Así que preparó una buena merienda y la puso sobre la...
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