El mundo tal como va

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VOLTAIRE - EL MUNDO TAL COMO VA (1748)

VISION DE BABUC, ESCRITA POR EL MISMO Entre las deidades que presiden los imperios del mundo, Ituriel es considerada como una de las de rango más elevado y tiene a su cargo todo el territorio de la alta Asia. Una mañana descendió hasta la residencia del escita Babuc, situada en la orilla del Oxus, diciéndole: —Babuc, las locuras y los excesos de lospersas nos han hecho montar en cólera. Ayer nos reunimos en asamblea todos los genios de la alta Asia para dictaminar si se destruiría Persépolis o se castigaría a sus habitantes. Vete rápidamente a esa ciudad, examínalo todo; cuando vuelvas, me darás cuenta exacta de todo. "Entonces decidiré, según sea tu informe, lo que he de hacer para enmendar la población, o bien destruiré la ciudad. —Pero, señor—dijo Babuc, con humildad—, nunca he estado en Persia. Además, no conozco a nadie de allí. —Tanto mejor— dijo el ángel—. Así no pecarás de parcialidad; has recibido del cielo la agudeza del discernimiento y yo añado el don de inspirar confianza; vete, mira y escucha, observa y no temas nada; en todas partes serás bien recibido. Babuc montó en su camello y partió acompañado de servidumbre. Al cabo dealgunos días se encontró en las llanuras de Senaar con el ejército persa, que iba a combatir contra el ejército indio. Entonces se dirigió a un soldado persa que halló separado de sus compañeros y le preguntó el motivo de la guerra. —Por todos los dioses —dijo el soldado— que no sé nada de ello. No es asunto mío; mi oficio consiste en matar o dejarme matar para ganarme la vida; es indiferente quelo haga a favor de los unos o de los otros. Podría muy bien ser que mañana me pasase al campo de los indios, pues me han dicho que dan más de media dracma de jornal a sus soldados, mucho más de lo que recibimos permaneciendo en este cochino servicio de los persas. Si os interesa saber el porqué nos batimos, hablad con nuestro capitán. Babuc, después de ofrecer un pequeño obsequio al soldado,entró en el campamento. Bien pronto pudo entablar diálogo con el capitán, al cual preguntó la causa de la guerra. —¿Cómo queréis que yo lo sepa? —dijo el capitán—. Además, ¿qué me importa ese detalle? Habito a doscientas leguas de Persépolis; oigo decir que se ha declarado la guerra; entonces, abandono rápidamente a mi familia, y, según nuestra costumbre, voy a buscar la fortuna o la muerte, teniendopresente que no hago otro trabajo. —Pero, ¿vuestros compañeros no estarán un poco más informados que vos? —inquirió Babuc. —No —dijo el oficial—. El porqué nos degollamos sólo nuestros sátrapas lo sabrán con precisión. Babuc, asombrado, se introdujo en las tiendas de los generales, para entablar conversación con ellos. Finalmente, uno de éstos le pudo relatar el motivo de la lucha. —La causa deesta guerra, que devasta el Asia hace veinte años, originariamente proviene de una querella entre un eunuco de una mujer del

gran rey de Persia y un empleado de una oficina del gran rey de la India. Se trataba de un recargo que importaba aproximadamente la trigésima parte de un darico. El primer ministro de la India y el nuestro sostuvieron con dignidad los derechos de sus dueños respectivos. Laquerella se enardeció. Cada parte contrincante puso en campaña un ejército compuesto por un millón de soldados. Este ejército tuvo que reclutar anualmente más de cuatrocientos mil hombres. Los asesinatos, incendios, ruinas y devastaciones se multiplicaron; sufrieron los dos lados y aún continúa el encarnizamiento. Nuestro primer ministro y el de la India no paran de manifestar que todo se hace enbeneficio del género humano, y después de cada manifestación, siempre resulta alguna ciudad destruida y varias provincias saqueadas. Al día siguiente, después de correr el rumor de que se iba a concertar la paz, el general persa y el general indio se apresuraron a entablar batalla; fue una lucha sangrienta. Babuc pudo observar todas las peripecias y todas las abominaciones; fue testigo de las...
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