El mundo y sus demonios sagan

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CARL SAGAN
EL MUNDO Y SUS DEMONIOS
LA CIENCIA COMO UNA LUZ EN LA OSCURIDAD
________

Traducción de
DOLORS ÜDINA

Título original: The Demond-haunted Worid
ISBN 84-08-03515-0

Índice
________________

Prefacio: Mis profesores 8
1. LO MÁS PRECIADO 13
2. CIENCIA Y ESPERANZA 34
3. EL HOMBRE DE LA LUNA Y LA CARA DE MARTE 50
4. EXTRATERRESTRES 68
5. ARGUCIASY SECRETOS 84
6. ALUCINACIONES 101
7. EL MUNDO POSEÍDO POR DEMONIOS 115
8. SOBRE LA DISTINCIÓN ENTRE VISIONES VERDADERAS Y FALSAS 135
9. TERAPIA 149
10. UN DRAGÓN EN EL GARAJE 165
11. LA CIUDAD DE LA AFLICCIÓN 184
12. EL SUTIL ARTE DE DETECTAR CAMELOS 195
13. OBSESIONADO CON LA REALIDAD 213
14. ANTICIENCIA 238
15. EL SUEÑO DE NEWTON 25716. CUANDO LOS CIENTÍFICOS CONOCEN EL PECADO 271
17. UN MATRIMONIO ENTRE EL ESCEPTICISMO Y EL ASOMBRO 282
18. EL VIENTO LEVANTA POLVO 295
19. NO HAY PREGUNTAS ESTÚPIDAS 306
20. LA CASA EN LLAMAS 324
21. EL CAMINO DE LA LIBERTAD 340
22. ADICTOS DEL SIGNIFICADO 354
23. MAXWELL Y LOS «BICHOS RAROS»1 367
24. CIENCIA Y BRUJERÍA1 391
25. LOSVERDADEROS PATRIOTAS HACEN PREGUNTAS1 411

Agradecimientos 426

Referencias 429

Indice temático (sin actualizar) 439

A Tonio, mi nieto

Te deseo un mundo Libre de demonios y lleno de luz,

Esperamos luz, y he ahí tinieblas.
Isaías 59, 9

Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad.

Refrán

PREFACIO

MIS PROFESORES
___________
Era un día de tormenta en el otoño de1939. Afuera, en las calles alrededor del edificio de apartamentos, las hojas caían y formaban pequeños remolinos, cada una con vida propia. Era agradable estar dentro, a salvo y caliente, mientras mi madre preparaba la cena en la habitación contigua. En nuestro apartamento no había niños mayores que se metieran con uno sin razón. Precisamente, la semana anterior me había visto envuelto en unapelea... no recuerdo, después de tantos años, con quién; quizá fuera con Snoony Ágata, del tercer piso... y, tras un violento golpe, mi puño atravesó el cristal del escaparate de la farmacia de Schechter.
El señor Schechter se mostró solícito: «No pasa nada, tengo seguro», dijo mientras me untaba la muñeca con un antiséptico increíblemente doloroso. Mi madre me llevó al médico, que tenía laconsulta en la planta baja de nuestro bloque. Con unas pinzas extrajo un fragmento de vidrio y, provisto de aguja e hilo, me aplicó dos puntos.
«¡Dos puntos!», había repetido mi padre por la noche. Sabía de puntos porque era cortador en la industria de la confección; su trabajo consistía en cortar patrones —espaldas, por ejemplo, o mangas para abrigos y trajes de señora— de un montón de tela enorme conuna temible sierra eléctrica. A continuación, unas interminables hileras de mujeres sentadas ante máquinas de coser ensamblaban los patrones. Le complacía que me hubiera enfadado tanto como para vencer mi natural timidez.
A veces es bueno devolver el golpe. Yo no había pensado ejercer ninguna violencia. Simplemente ocurrió así. Snoony me empujó y, a continuación, mi puño atravesó el escaparatedel señor Schechter. Yo me había lesionado la muñeca, había generado un gasto médico inesperado, había roto un cristal, y nadie se había enfadado conmigo. En cuanto a Snoony, estaba más simpático que nunca.
Intenté dilucidar cuál era la lección de todo aquello. Pero era mucho más agradable intentar descubrirlo en el calor del apartamento, mirando a través de la ventana de la sala la bahía de NuevaYork, que arriesgarme a un nuevo contratiempo en las calles.
Mi madre se había cambiado de ropa y maquillado como solía hacer siempre antes de que llegara mi padre. Casi se había puesto el sol y nos quedamos los dos mirando más allá de las aguas embravecidas.
—Allí fuera hay gente que lucha, y se matan unos a otros —dijo haciendo una señal vaga hacia el Atlántico. Yo miré con atención.
—Lo sé...
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