El nacional monte de piedad o "el banco de los pobres"

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  • Publicado : 25 de mayo de 2011
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El Nacional Monte de Piedad o “El banco de los pobres”

Cuando decimos que los monumentos históricos hablan no es que cobren vida propia y se comuniquen verbalmente con nosotros, sino que hayhistorias y anécdotas que nos muestran que no sólo es un edificio, sino un sitio con muchas historias…A continuación, te invitamos a leer tres de ellas que ocurrieron en el Monte de Piedad, el inmueblecercano a la Catedral Metropolitana. ¿Lo conoces?

Un día llegó a la ventanilla un joven. Se le veía afligido, preocupado, y entregó al valuador un envoltorio. Le dijo que eran las cenizas de su madremuerta hacía unos meses y que las llevaba a empeñar porque era lo más valioso que tenía en la vida. ‘No podemos prestar dinero por cenizas’, le respondió el valuador, realmente apenado por laaflicción reflejada en el rostro del humilde muchacho, quién le explicó que su hermano menor estaba enfermo y que le urgía dinero para comprar medicinas. El empleado se quedó pensando un momento, se rascóla cabeza y dictó a su secretaria: ‘Reloj de arena sin estuche. Mil pesos’. Y entregó al joven los mil pesos para que solucionara su problema.

Otra historia refiere que en los albores del siglopasado, en la antesala de la Revolución, llegó un hombre diminuto, de rostro delgado y traje oscuro de por lo menos una talla más grande. Se advertía, por sus finos modales y calidad de su gastado atuendoy calzado, que había gozado mejores épocas pero que la suerte, por alguna razón, le había dado la espalda. Sacó de un desvencijado estuche su violín, que colocó con extremada precaución sobre elmostrador. El cajero valuador lo miró detenidamente y se sorprendió al descubrir que era un auténtico Stradivarius. Le ofreció cierta cantidad de dinero en préstamo y el hombrecillo aceptó, no sin antespedir un favor, precedido de una explicación: ‘Mire usted señor: Mi violín es muy fino y delicado, más bien celoso y exigente. Lo debo tocar todos los días, si no el arco se pandea, la caja se raja y...
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