El país contra lógica

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  • Publicado : 22 de noviembre de 2011
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EL PAÍS CONTRA LA LÓGICA

Euclides PERDOMO

Juro por mí mismo que no compraré más El País. Se acabó mi complicidad pasiva con ese colosal corruptor. Adiós a la dependencia de esa adicción malsana. Para no seguir siendo cómplice de la empresa que lo perpetra (Prisa, S.A.), me ratifico en las mismas razones que tengo presentes desde hace años y años: no aguanto más su arbitrariedad,su elitismo, su endogamia, su adocenamiento y el etcétera socialdemócrata que quieran añadir a condición de que sea largo. Pero, si esos motivos datan de tan antiguo, ¿cuál ha sido la gota que, hoy, ha derramado el vaso?

A título de información, puedo asegurarles que esa gota no ha sido ni su doble moral –por ejemplo, presume de no admitir en el papel noticias del boxeo pero transmite combatesen su televisión-, ni haber incluido en su nómina de altos directivos a Rodolfo Martín Villa, uno de los personajes más siniestros de la historia contemporánea de España; ni tampoco que, por medio de ese falangista poco reciclado, haya vendido la (ex) exquisita Prisa a unos filibusteros de la especulación financiera –gringos para más inri- y también a Silvio Berlusconi, precisamente el más zafio delos muy zafios presidentes europeos –entre fascistas anda el juego-. Podría añadir todo un aguacero de otras gotas pero me limitaré a la definitiva: no tolero ni un minuto más las agresiones que El País perpetra contra la Lógica -Madre de la Razón-.

Atropellar la Lógica es el grado cero de la dominación.

Pido perdón por la siguiente banalidad: el oligopolio de los medios de desinformaciónestá al servicio del Poder -y viceversa-. Por ello, no tiene sentido discutir las respectivas líneas políticas de los (poco) distintos medios. Es archiconocido que El País es socialdemócrata entendiendo por ‘socialdemócrata’ el tataranieto psicópata de unos turbios antepasados. Por esta psicopatía, El País es hipócrita cuando traiciona sus remotísimos orígenes y es ventajista cuando frailunamentese vanagloria de ser “the Lesser Evil” –para que lo entiendan sus nuevos amos gringos- o, en roman paladino, “el mal menor”, presunción propia de todas las iglesias.

El resto de los medios españoles se disputan el trono de la extrema derecha y todos ellos, desde los monárquicos hasta los socialdemócratas, presumen de ser El Centro. Mejor haríamos negándoles su supuesta labor de mediación entrelos poderes fácticos y la ciudadanía –olvidémonos de la información que para eso está Internet-. Mejor haríamos discutiendo directamente con las fuerzas vivas dominantes. Pero discutiendo, no en las páginas de los medios sino en los escasísimos espacios públicos que quedan –la calle, el exilio y sanseacabó-.

Por lo tanto, no merecen comentario alguno las interpretaciones políticas que El Paísinflinge a la actualidad. Aún menor glosa merecen sus mentiras fácticas, sean éstas por acción, sean por omisión, sean ligeras tergiversaciones, sean groseras inversiones de sentido. Definitivamente, sean del grado que sean y sean normales o excepcionales. Pero hay un último campo del honor que no debemos olvidar: su desprecio por la Lógica.

Desde su nacimiento e imbuido de ese desprecio, El Paísacarrea el pecado capital de la soberbia aristocratizante. Instalado en su congénito despotismo ilustrado, simula creer que la plebe es absolutamente prístina y que, por tanto, hay que enseñarla los rudimentos de la convivencia moderna –de ahí su integrismo democrático-. Más aún, se cree en el deber de enseñar al individuo a conocerse a sí mismo –de ahí su énfasis en propalar los catecismos de lacultura de masas y, peor aún, de la psicología más perogrullesca-.

Cómo es posible que unos pretenciosos aristocratizantes pueden enseñar al ignaro más ignorante, es una viejísima contradicción. Y es ocultar que, desde el elitismo, es imposible crear esa cultura laica y progresista de la que se cree fundador. Ocurre, sin embargo, que esa cultura existe –así sea vagamente minoritaria- pero El...
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