El pais de los ciegos

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  • Publicado : 12 de febrero de 2012
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EL PAÍS DE LOS CIEGOS
HERBERT GEORGE WELLS[i]
Próximamente a trescientas millas del Chimborazo y a cien de las nieves del Cotopaxi, en la región más desierta de los Andes ecuatoriales, ábrese el valle misterioso donde existe el país de los ciegos. Hace cuatro siglos todavía era el valle asequible, aun cuando siempre insondables precipicios y peligrosos ventisqueros lo rodearon casi totalmente.Y tal vez entonces fue cuando algunas familias de indígenas peruanos se refugiaron en él para huir de la tiranía de los colonizadores españoles. Sobrevino después la terrible erupción del Mindovamba que hundió durante diecisiete días a Quito en las tinieblas; y desde los manantiales hervorosos de Yaguaxi hasta Guayaquil, flotar-on sobre todos los ríos peces muertos. No hubo parte en la vertientedel Pacifico donde no se registraran desprendimientos formidables, súbitos deshielos que originaran inundaciones; y la antigua cúspide montañosa del Arauca rodó por la vertiente de la cordillera con ruido infinitamente multiplicado de catarata, cegó los caminos, y formó para siempre una barrera infranqueable entre el país de los ciegos y el resto del inundo.
En el momento de producirse este horrorgeológico, uno de los primeros colonos del valle había partido hacia las lejanas comarcas habitadas, con una delicada misión; y como al regreso no pudiera encontrar el camino ni abrirse ruta alguna, vióse forzado a dar por muertos a su mujer, a su hijo y a cuantos había dejado en la montaña, y a crearse una existencia nueva; pero las dolencias y la ceguera lo envejecieron en pocos años, y al cabofue a terminar sus días obscuramente en una mina. ¿Por qué causa abandonó el refugio adonde fuera transportado muy niño, envuelto en harapos, sobre el lomo de una llama? La versión que dio de su peregrinación y de la vida de sus compañeros en el retiro inaccesible, constituyó el origen de una leyenda perpetuada hasta nuestros días en toda la cordillera andina.
El valle, según él, gozaba de unclima benigno y contenía cuanto puede necesitar el hombre: agua dulce, jugosos pastos, abundantes repechos de tierra rica en materias azoadas y cubierta de coposos frutales. De un lado, contenían los aludes vastos pinares; y de los otros, altas murallas rocosas, siempre crestadas de nieve, defendían el valle. Los torrentes del deshielo no llegaban a él, precipitándose hacia las llanuras por otrosdeclives; sin embargo, a largos intervalos, enormes masas arborescentes, desprendidas de las cimas, pasaban cerca del vallecito donde nunca nevaba ni llovía, a pesar de lo cual su vegetación estaba siempre regada por canales dispuestos por el sabio capricho de la naturaleza. Todo esto hacía que los rebaños se multiplicaran v que los hombres vivieran en aquel oasis una vida próspera; pero una hondapreocupación nublaba su dicha: una plaga extraña no sólo hacía nacer sin vista a todos sus hijos, sino que se la hacía perder a cuantos niños de edad tierna habían traído con ellos en su éxodo. Y fue precisamente en busca de un ensalmo o una droga contra tan terrible enfermedad, por lo que el viajero a quien se debe la leyenda afrontó las fatigas, las zozobras y los riesgos de aventurarse porgargantas y desfiladeros hacia la llanura.
En aquellos tiempos los hombres ignoraban aún la existencia de los microbios y el poder contagioso de la infección, y creían que sus grandes males eran castigo a sus pecados. Según el cándido emisario, aquella aflictiva ceguera provenía de que los primeros fugitivos, privados de la compañía y el consejo de un sacerdote, omitieron al tornar posesión del valle,erigir un altar a la divinidad; y el objeto de su viaje era adquirir uno que, no siendo demasiado caro, satisficiese la exigencia divina; también quería comprar reliquias, medallas y cuantos talismanes pudieran contribuir a mitigar el celestial enojo. En su bolso de viaje llevaba, para pago del santo remedio contra la ceguera, una barra de plata virgen, cuyo origen se negó a explicar; y aunque...
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