El placer que no tiene fin

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 18 (4437 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 13 de febrero de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
El placer que no tiene fin

Autor: William Ospina

Hay un relato de Ray Bradbury en el cual, tiempo después de la era industrial y de las grandes guerras tecnológicas, la humanidad sobreviviente ha prohibido el recuerdo del pasado que obró tantas destrucciones sobre la naturaleza y sobre la vida.

En el presente de esa historia, lo que antes eran los grandes lagos norteamericanos es ahoraun profundo cañón de llanuras polvorientas al que llaman El Abismo de Chicago. No existen ya pantallas luminosas ni prodigios tecnológicos, y aunque está prohibido hablar del pasado, hay un niño cuya fascinación es ir a un parque donde un anciano furtivamente le cuenta cómo era el mundo antes de la gran catástrofe, cuando había árboles y pájaros, cuando había supermercados y salas de cine. Elanciano evoca, como espléndidas cosas perdidas, incluso esas cajetillas de cartulina donde venían empacados los haces de cigarrillos, el transparente papel celofán en que las envolvían y esa delgada cinta roja a preciso retirar para rasgar el celofán y dejar libre el contenido. En esas pequeñas precisiones es posible advertir la principal característica de Bradbury, que es la nostalgia del presente. Éles uno de los pocos norteamericanos del siglo xx que pudo percibir la fragilidad de su mundo y temer que tantos inventos hijos de la técnica pudieran ser destruidos por la técnica misma, y ser alguna vez sólo menguantes recuerdos. Pero es también alguien consciente de que la capacidad de soñar de los seres humanos sobrevivirá a todo, y también la capacidad de compartir esos sueños.

Algo quesubyace en la fantasía de Bradbury es la conciencia de que tal vez no hay nada más fascinante para un niño que alguien que sepa contar historias. Lo que no puede nunca la disciplina lo puede fácilmente el lenguaje: mantener a unos niños inmóviles durante largo tiempo. Y hay un misterio en esa inmovilidad de la infancia. Ahora hay aparatos casi mágicos que logran inmovilizar a los niños proyectandofrente a ellos toda suerte de espectáculos, pero ése es un milagro menor. Más admirable es la magia de quien es capaz de pronunciar palabras que les permitan a los niños ver lo que no está frente a ellos, que haga relampaguear en sus ojos hechos y criaturas que son apenas un hilo de voz, un relato.

Tantos esfuerzos de los grandes laboratorios cinematográficos por construir monstruos, por tejerselvas, por animar dragones, por hacer mover a los héroes en la pantalla, y todo eso lo puede lograr, sin más recursos que su voz, un buen narrador. Por supuesto, ahora los niños, muchos niños al menos, tienen la fortuna de que haya enormes laboratorios invirtiendo fortunas en la invención de sus historias fantásticas, de que la televisión y el cine, y más recientemente la industria informática,dediquen tantos esfuerzos y talento a la construcción de sus espectáculos luminosos y sonoros.

Pero, fiel a Bradbury, yo quisiera hablar ahora de una posibilidad entre tantas, de un remoto futuro cuando por algún azar pueda no haber en el mundo laboratorios de cine produciendo grandes milagros de animación, ni fábricas de juegos de video, ni poderosas productoras de televisión proyectando lamisma historia para millones de personas, sino otra vez niños inmóviles en la oscuridad escuchando esa voz que nunca se ha apagado y que no se apagará mientras exista el ser humano, esa voz que cuenta bajo las estrellas historias fantásticas de seres invisibles y de magos temibles, de genios prisioneros y de mercaderes astutos, de caballos que vuelan y de dragones que cantan.

¿Por qué insistir enla extraña y cruel fantasía de que esas cosas excelentes puedan desaparecer? Bueno, porque la experiencia y la imaginación del siglo xx nos enseñaron a pensar que no todo sale como se piensa, que a veces es posible que las cosas salgan mal, que la industria no crezca ilimitadamente proveyendo felicidad a todos los seres humanos, y que en alguna parte pueda haber alguien, un niño, o unos pocos, o...
tracking img