El profeta

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GIBRÁN KHALIL GIBRÁN EL PROFETA (1923)

El Profeta
Almustafá, el elegido y bienamado, el que era un amanecer en su propio día, había esperado doce años en la ciudad de orfalese la vuelta del barco que debía devolverlo a su isla natal.

Y oyó sus voces llamando su nombre y gritando de lugar a lugar, contándose el uno al otro de la llegada de su barco. Y se dijo a símismo: ¿Será el día de la partida el día del encuentro? ¿Y será mi crepúsculo, realmente, mi amanecer? ¿Y, qué daré a aquel que dejó su arado en la mitad del surco, o a aquel que ha detenido la rueda de su lagar? ¿Se convertirá mi corazón en un árbol cargado de frutos que yo recoja para entregárselos? ¿Fluirán mis deseos como una fuente para llenar sus copas? ¿Será un arpa bajo los dedos delPoderoso o una flauta a través de la cual pase su aliento? Buscador de silencios soy ¿qué tesoros he hallado en ellos que pueda ofrecer confiadamente? Si es este mi día de cosecha ¿en qué campos sembré la semilla y en qué estaciones, sin memoria? Si esta es, en verdad, la hora en que levante mi lámpara, no es mi llama la que arderá en ella. Oscura y vacía levantaré mi lámpara. Y el guardián de la nochela llenará de aceite y la encenderá. En palabras decía estas cosas. Pero mucho quedaba sin decir en su corazón. Porque él no podía expresar, su más profundo secreto. Y, cuando entró en la ciudad, toda la gente vino a él, llamándolo a voces. Y los viejos se adelantaron y dijeron: No nos dejes. Has sido un mediodía en nuestros crepúsculo y tu juventud nos ha dado motivos para soñar. No eres unextraño entre nosotros; no eres un huésped, sino nuestro hijo bienamado. Que no sufran aún nuestros ojos el hambre de su rostro. Y los sacerdotes y las sacerdotisas le dijeron: No dejes que las olas del mar nos separen ahora, ni que los años que has pasado aquí se conviertan en un recuerdo. Has caminado como un espíritu entre nosotros y tu sombra ha sido una luz sobre nuestros rostros. Te hemos amadomucho. Nuestro amor no tuvo palabras y con velos ha estado cubierto. Pero ahora clama en alta voz por ti y ante ti se descubre. Siempre ha sido verdad que él amor no conoce su hondura hasta la hora de la separación. Y vinieron otros también a suplicarle. Pero él no les respondió. Inclinó la cabeza y aquellos que estaban a su lado vieron cómo las lágrimas caían sobre su pecho. El y la gente sedirigieron, entonces, hacia la gran plaza ante el templo. Y salió del santuario una mujer llamada Almitra. Era una profetisa. Y él la miró con enorme ternura, porque fue la primera que lo buscó y creyó en él cuando tan sólo había estado un día en la ciudad. Y ella lo saludó, diciendo: Profeta de Dios, buscador de lo supremo; largamente has escudriñado las distancias buscando tu barco. Y ahora tu barco hallegado y debes irte. Profundo es tu anhelo por la tierra de tus recuerdos y por el lugar de tus mayores deseos y nuestro amor no te atará, ni nuestras necesidades detendrán tu paso. Pero sí te pedimos que antes de que nos dejes, nos hables y nos des tu verdad. Y nosotros la daremos a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos, y así no perecerá. En tu soledad has velado durante nuestros díasy en tu vigilia has sido el llanto y la risa de nuestro sueño. Descúbrenos ahora ante nosotros mismos y dinos todo lo que existe entre el nacimiento y la muerte, como te ha sido mostrado. Y él respondió: Pueblo de Orfalese ¿de qué puedo yo hablar sino de lo que aún ahora se agita en vuestras almas?

El Amor
Dijo Almitra: Háblanos del Amor. Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietuddescendió sobre todos. Entonces, dijo con gran voz: Cuando el amor os llame, seguidlo. Y cuando su camino sea duro y difícil. Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera. Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz destroce nuestros sueños, tal cómo el viento norte devasta los jardines. Porque, así como el amor os corona, así os crucifica. Así...
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