El regreso del hijo prodigo

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EL REGRESO DEL HIJO PRODIGO



5.- Otras consideraciones sobre esta parábola.-
5.1.- La mejor de las parábolas: Es, sin duda, la bella y conocida de las parábolas del Evangelio. Es quizás la que mejor expresa quién es Dios y cómo es el hombre. Se encuentra el capítulo 15, versículos 11-32, del Evangelio de San Lucas.
5.2.-Los cuatro símbolos que usa el Padre [1]:
** El anillo: Signo defiliación, ahora reencontrada.
** Las sandalias: Signo de la libertad recuperada. En la cultura hebrea y antigua, los esclavos iban descalzos; los hombres libres, iban calzados con sandalias.
** El traje nuevo: Signo del cambio y de la reconciliación. Imprescindible para una vida nueva y para la fiesta que después llegará.
** El sacrificio del mejor novillo: Preanuncio del sacrificio del Corderode Dios que quita el pecado del mundo y signo de la fiesta, a la que acompañarán la música y los amigos. Es expresión de la fiesta de la reconciliación.
5.3.- Referencias bibliográficas utilizadas:
++ "EL REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO. Reflexiones ante un cuadro de Rembrandt" de Henri J. Nouwen, PPC, Madrid, 1993. 26 ediciones.
++ Carta Enclícica del Papa Juan Pablo II "DIVES IN MISERICORDIA",Capítulo IV, 30 de Noviembre de 1980.


Lo importante es el método: La identificación gradual con los diferentes personajes de la parábola, de menos a más (el joven, el mayor, el anciano). Puede servir de gran ayuda la contemplación del famoso cuadro de Rembrandt, con dos falsillas que nos facilitan releer nuestra propia vida: Imaginando, en primer lugar, el itinerario que habría seguido el pintorholandés en la creación de su obra de arte; y escuchando la confesión, con gran sinceridad que invita a la confidencia, de la influencia que tuvo esta pintura en la vida de Henri Nouwen, “el pastor herido”.


“Introducción: El hijo menor, el hijo mayor y el padre
Al año siguiente de ver El Hijo Pródigo por primera vez, mi trayectoria espiritual estuvo marcada por tres fases que me ayudaron aencontrar la estructura de mi historia personal.
La primera fase consistió en mi experiencia de ser el hijo menor. Los largos años de enseñanza en la universidad, así como mi intensa implicación en los asuntos de América Central y del Sur, habían hecho que me sintiera algo perdido. Había ido de un sitio a otro, había conocido gente de todo tipo y formado parte de cantidad de movimientos. Pero alfinal me sentía sin hogar y muy cansado. Cuando vi la manera tan tierna que tenía el padre de apoyar las manos en los hombros de su joven hijo y de acercarlo a su corazón, sentí muy profundamente que aquel hijo perdido era yo y que quería volver como lo hacía él para ser abrazado como él. Durante mucho tiempo pensé en mí mismo como en el hijo pródigo que vuelve a casa, anticipando el momento de serrecibido por mi Padre.


La segunda fase en mi trayectoria espiritual comenzó una mañana mientras hablaba del cuadro de Rembrandt con Bart Gavigan… Mientras explicaba a Bart lo intensamente que había llegado a identificarme con el hijo menor me miró atentamente y dijo: “Me pregunto si no serás más bien como el hijo mayor”. Con estas palabras abrió un espacio nuevo dentro de mí.
Francamente,nunca había pensado en mí mismo como en el hijo mayor, pero una vez que Bart me enfrentó a esa posibilidad, miles de ideas comenzaron a darme vueltas por la cabeza. Lo primero que pensé es que, efectivamente, soy el mayor de mis hermanos; después, caí en la cuenta de lo obediente que había sido a lo largo de mi vida… Nunca me fui de casa, jamás perdí el tiempo ni malgasté el dinero en búsquedassensuales, tampoco había “embotado mi corazón por el exceso de comida, la embriaguez y las preocupaciones de la vida” (Lc 21,34). Durante toda mi vida fui responsable, tradicional y hogareño. Pero, con todo, había estado tan perdido como el hijo menor. De repente, me vi de una forma totalmente nueva. Vi mis celos, mi cólera, mi susceptibilidad, mi cabezonería, mi resentimiento y, sobre todo, mi...
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