El reino de este mundo

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COLECCIÓN IDEAS, LETRAS Y VIDA ALEJO C A R P E N T I E R

EL REINO DE ESTE MUNDO
(Relato)

CIA. GENERAL DE EDICIONES, S. A – MEXICO

1

COLECCIÓN IDEAS, LETRAS Y VIDA ALEJO C A R P E N T I E R

EL REINO DE ESTE MUNDO
(Relato)

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DERECHOS RESERVADOS ("D. F,") (e) 1967 por la COMPAÑÍA GENERAL DE EDICIONES, S. A Nardo 230 México 4, D. F.

Primera edición (Segunda de la obra) dela Compañía General de Ediciones, S. A. 15 de junio de 1967 Segunda edición (tercera de la obra) de la Compañía General de Ediciones, S. A. 30 de mayo de 1969 Tercera edición (Cuarta de la obra) de la Compañía General de Ediciones, S. A. 15 de julio de 1971 Cuarta edición (Quinta de la obra) de la Compañía General de Ediciones, S. A. 31 de mayo de 1973 Primera Edición Popular (Sexta de la obra)de la Compañía General de Ediciones, S. A. 15 de noviembre de 1973

IMPRESO Y HECHO EN MÉXICO Digitalizado por Chimango

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…Lo que se ha de entender desto de convertirse en lobos es que hay una enfermedad a quien llaman los médicos manía lupina…

(Los trabajos de Persiles y Segismunda.)

A fines del año 1943 tuve la suerte de poder visitar el reino de Henrí Christophe —las ruinas, tanpoéticas, de Sans–Souci; la mole, imponentemente intacta a pesar de rayos y terremotos, de la Ciudadela La Ferriére— y de conocer la todavía normanda Ciudad del Cabo —el Cap Françáis de la antigua colonia—, donde una calle de larguísimos balcones conduce al palacio de cantería habitado antaño por Paulina Bonaparte. Después de sentir el nada mentido sortilegio de las tierras de Haití, de haberhallado advertencias mágicas en los caminos rojos de la Meseta Central, de haber oído los tambores del Petro y del Rada, me vi llevado a acercar la maravillosa realidad vivida a la acotante pretensión de suscitar lo maravilloso que caracterizó ciertas literaturas europeas de estos últimos treinta años. Lo maravilloso, buscado a través de los viejos clisés de la selva de Brocelianda, de los caballerosde la Mesa Redonda, del encantador Merlín y del ciclo de Arturo. Lo maravilloso, pobremente sugerido por los oficios y deformidades de los personajes de feria — ¿no se cansarán los jóvenes poetas franceses de los fenómenos y payasos de la fête foraine, de los que ya Rimbaud se había despedido en su Alquimia del Verbo?—. Lo maravilloso, obtenido con trucos de prestidigitación, reuniéndose objetosque para riada suelen encontrarse: la vieja y embustera historia del encuentro fortuito del paraguas y de la máquina de coser sobre una mesa de disección, generador de las cucharas de armiño, los caracoles en el taxi pluvioso, la cabeza de león en la pelvis de una viuda, de las exposiciones surrealistas. O, todavía, lo maravilloso literario: el rey de la Julieta de Sade, el supermacho de Jarry, elmonje de Lewis, la utilería escalofriante de la novela negra inglesa: fantasmas, sacerdotes emparedados, licantropías, manos clavadas sobre la puerta de un castillo. Pero, a fuerza de querer suscitar lo maravilloso a todo trance, los taumaturgos se hacen burócratas. Invocado por medio de fórmuías consabidas que hacen de ciertas pinturas un monótono baratillo de relojes amelcochados, de maniquíes decosturera, de vagos monumentos fálicos, lo maravilloso se queda en paraguas o langosta o máquina de coser, o lo que sea, sobre una mesa de disección, en el interior de un cuarto triste, en un desierto de rocas. Pobreza imaginativa, decía Unamuno, es aprenderse códigos de memoria. Y hoy existen códigos de lo fantástico, basados en el principio del burro devorado por un higo, propuesto por losCantos de Maldoror como suprema in versión de la realidad, a los que debemos muchos "niños amenazados por ruiseñores", o los "caballos devorando pájaros" de André Masson. Pero obsérvese que cuando André Masson quiso dibujar la selva de la isla de Martinica, con el increíble entrelazamiento de sus plantas y la obscena promiscuidad de ciertos frutos, la maravillosa verdad del asunto devoró al pintor,...
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