El resurgir del sol - warhammer

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LA BATALLA POR SOLLAND

AHORA 2520

El sol empezaba a despuntar y el frío de la noche se empezaba a alejar, Eldred Von Tessed permanecía erguido mientras esperaba que sus hombres se terminaran de preparar. Eldred tenía una pose magnífica con su plateada y roja armadura mágica que brillaba con luz propia, herencia de sus antepasados, los condes de Solland
Eldred era unhombre que debía de tener unos 70 u 90 años, aunque gracias a la sangre élfica de sus antepasados, no aparentaba más de 20 años y media más de la media humana.
Para relajarse mientras sus hombres acababan fue a ver a Leirión, su viejo amigo elfo, compañero en tantas batallas y aventuras que ni el mismo sabía cual era el número exacto.
Mientras recorría la distancia que le separaba de Leirión,Eldred tuvo tiempo de examinar el estado de sus hombres, todos estaban bien equipados y armados hasta los dientes y por si fuera poco, muchos de ellos, alrededor de las tres cuartas partes, eran todos veteranos de muchas batallas que luchaban como leones cuando la situación lo requería. Ese mismo año aparte de reclutar hombres también había conseguido el apoyo político de varios condes, incluso delmismisimo emperador Kart Franz, y gracias a ello contaba con una buena cantidad de hombres. Mientras pensaba en esto, paso por delante de uno de los puestos de artillería que la condesa de Nuln le había otorgado. Los ingenieros se afanaban en medir y calcular trayectorias para la batalla mientras daban ligeros ajustes a sus preciadas máquinas.
Los hechiceros de los distintos colegios de magíapreparaban sus mentes para la batalla y los soldados jóvenes bramaban sobre la cantidad de enemigos que iban a matar mientras los veteranos miraban al frente, seguros de que no iba a ser tan facil como decían.
En estas llegó por fin hasta donde estaba Leirión, con su armadura pesada, toda resplandeciente, recuerdo de cuando había sido un maestreo de la espada de Hoeth y con su magnifica espada blancaa dos manos.
-¿Cómo te ha ido la noche viejo amigo?-Pregunto Eldred mientras miraba hacia el ejercito de orcos que se estaba reuniendo para atacar en breve.
-Bien, ¿crees que atacaran ya, me estoy empezando a impacientar?-dijo Leirión y Eldred lo miró asombrado, aunque se dio cuenta de que era una broma. Eldred sonrió y dijo:
-Lo más probable es que ataquen en poco tiempo, no creo que sus jefespuedan controlarlos mucho más.
-Pues los recibiremos bien, levantaremos una montaña de cadáveres por la cual no podrán pasar.-dijo Leirión, aunque no muy seguro de lo que acababa de decir. A decir verdad la marea verde debía de contar con unos 100.000 orcos mientras que Eldred disponía de alrededor de 60.000 hombres. Aunque los humanos contaban con la ventaja de la altura del terreno, el corajey la disciplina; la cantidad de salvajes orcos atemorizaba hasta al guerrero más curtido.
-Ya se vera viejo amigo-dijo Eldred. En ese momento y como un meteorito cayo algo del cielo y todos los que estaban cerca excepto Eldred y Leirión se apartaron, era Ásfarus, el dragón de Eldred, un magnifico dragón escarlata como aquellos que montaran antaño orgullosamente los Principes Dragón de Caledor.Eldred se monto en él y voló hasta el frente de su ejército, allí hablo con voz potente para arengar a sus soldados:
-Soldados, nuestra victoria es segura; nuestros dioses nos apoyan y nuestra causa es justa, así que como podríamos perder. Mucha gente confía en nosotros, confía en que ganemos y yo no pienso defraudarlos. Al otro lado no hay mas que una banda de pieles verdes, un grupodesorganizado que nos quiere matar para luego asesinar a nuestra gente, ¿vamos a permitirlo?
-No-gritaron los soldados.
-¿Qué habéis dicho?- dijo Eldred
-No- gritaron, y se pudo oír en todo el valle.
-Por el Imperio-y se lanzaron a la carga.
Ásfarus levanto el vuelo y Eldred contemplo la vastedad del ejercito orco, era como un mar, con sus corrientes y olas. Eldred no sabía si ganaría, pero una cosa...
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