El santo en nuestro mundo

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  • Publicado : 30 de diciembre de 2010
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EL SANTO EN NUESTRO MUNDO
Romano Guardini
Los fundamentos
La mayor parte de los días del calendario llevan nombres de personalidades de la historia cristiana, a los que acompaña un carácter especial de dignidad, de amonestación y promesa: los Santos. Sus figuras se nos aparecen en el arte cristiano, se nos presentan en leyenda y poesía, y nosotros mismos llevamos sus nombres. ¿Qué ocurre conellos? ¿Qué es un santo?
En cuanto se adquiere intimidad con su naturaleza, no se hace difícil la respuesta: Ya en el Antiguo Testamento está «el mandamiento primero y mayor», que luego Cristo confirmó de nuevo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente» (Dt 6. 5; Mt 22,37). Un santo es una persona a quien Dios ha concedido tomar este mandato con totalseriedad, comprenderlo en sus profundidades y ponerlo todo en su cumplimiento. Algo grande, pues; incluso, algo terrible; porque ¿qué ocurre a la persona que se entrega a ello? Por eso se comprende la timidez respetuosa, pero al mismo tiempo la atracción misteriosa que experimenta el creyente ante esias figuras poderosas y entrañables. La respuesta que hemos hallado aquí, vale para todos los Santos,de todos los pueblos y todas las épocas. Pero también se puede plantear la pregunta de otro modo, a saber: ¿cómo aparece su imagen en la conciencia de los creyentes?
A esto no se puede dar respuesta tan fácilmente. Su esencia permanece idéntica, pues ¿en qué podría consistir eso tan poderoso y misterioso que el creyente venera en el Santo, sino en un fortalecimiento del amor? Si embargo, en eltranscurso de la Historia cambia el modo de concebirse tal fortalecimiento.
El santo en el nuevo testamento
Si preguntamos sobre esto al gran testigo de la vida cristiana primitiva, al apóstol san Pablo, recibimos una respuesta peculiar. Por ejemplo, en la Segunda Epístola a los Corintios, dice la salutación: «Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a laIglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya». Y en la conclusión dice: «Todos los santos os saludan...», y se completa: el país desde donde escribe el Apóstol, esto es, de Macedonia.
¿Quiénes son esos santos? Por lo visto, los cristianos, simplemente: aquellos que han recibido la Buena Noticia, que han aceptado la fe y que han renacido a nueva vida por elBautismo. Es decir, una idea diferente que la que nos es familiar. Cuando pronunciamos la palabra santo, pensamos engrandes individualidades de la Cristiandad, cuyas solemnes imágenes están en nuestras iglesias; aquí son personas que viven su vida en Corinto y Tesalónica y Efeso, y otros sitios; creen y esperan, se atormentan con su fragilidad, y no tienen para exhibir gran cosa de extraordinario en loreligioso.
¿Dónde está aquí, pues, esa cosa especial que implica patentemente el concepto de santo?
Ante todo, tenemos que darnos cuenta claramente de que en la época primitiva, hacerse cristiano y vivir como cristiano, ya era por sí solo algo extraordinario. Quien se decidía a ello, se desprendía del contexto de su existencia anterior. Se hacía extraño a su circunstancia. Si su familia no daba elpaso con él, también se enajenaba de ella; a veces tan profundamente, que equivalía a una separación.
Toda la vida de la Antigüedad estaba penetrada de usos de la religión pagana, y el lenguaje cotidiano estaba lleno de alusiones a los dioses y los mitos de los dioses; por tanto, la manera de vivir y hablar del cristiano tenía que apartarse de la habitual. Esto no sólo era trabajoso, sino quedaba lugar a malentendidos, dificultades y apuros sin número. Las brillantes fiestas religiosas le quedaban prohibidas; tenía que mantenerse alejado de las solemnidades públicas de la ciudad y el Estado, pues todas estaban en relación con los dioses del país, o por lo menos tenía que tomarlas con un distanciamiento que era difícil y requería tanta renuncia como prudencia. Y por lo que tocaba al...
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