El secreto

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  • Publicado : 9 de octubre de 2009
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Es costumbre verla salir todas las tardes cuando ya el sol va dejando su altura y modulando su color, camina por la vereda, el camino esta pintado de un color anaranjado por la floración de las amapolas, en esta época las flores que ya cumplieron su tarea de mandar sus granos de polen a expandirse por el campo entre las alas de los insectos que liban en ellas, empiezan a marchitarse y van cayendoy tiñendo el camino con una masa pastosa por el paso de los pocos vehículos que transitan y los caballos que con su trotar la destrozan y ayudan a su integracion al polvo del camino. En las orillas de la estrecha carretera hay una flores silvestres que dicen las señoras del lugar que herbidas en te sirven para sacar los empaches de los muchachos, se baja y recoge algunas hasta formar un manojo,las lleva apretada en su mano derecha. Lourdes es una mujer que llego a ese campo hace ya doce anos, nadie sabe de donde es, compro una pequeña propiedad que vendían a buen precio, ya que era la herencia de dona Carmelita, esposa por muchos anos de don Ramón, y acababa de morir este y sus hijos habían venido de la capital y no querían dejar a su anciana madre sola , fue cuando decidieron vender lapropiedad que consistía en algunas tareas de tierra y una vieja casona con ventanales de cristal y arboles casi centenarios sembrados en el patio. De buenas a primera y sin explicarse como se entero, apareció Lourdes, una mujer de casi 30 anos, joven y con porte de mujer muy cerrada, vestida con ropa muy cubierta, no importaba el calor que hiciera, siempre se la veía vestida como para ocultar algoque no se debía saber. Compro la propiedad y se instalo enseguida, con pocos muebles y si algunos viejos libros que leía y releía todos los días. Se pasaba horas haciendo sus oraciones diarias con un viejo rosario de Las Carmelitas Descalzas, una Orden de monjas Españolas, y a la que alguien, dijo que ella había pertenecido. Nadie lo confirmo. Lourdes vivía sola y una vez a la semana entraba a lapropiedad don Anselmo a limpiar el patio, cortar las ramas que crecían de mas y hacerles algunos mandados de ir al pueblo cercano a comprarle materiales para la comida y a recogerle un paquete que le enviaban sellado desde una farmacia que ya don Anselmo conocía y que con su sola presencia y sin tener que hablar le entregaba el farmaceutico y este llevaba celosamente junto a las viandas paraabastecer la alacena de dona Lourdes. Nadie jamas visitaba la casa, la mujer mantenía las puertas siempre cerradas y solo de vez en cuando se alcanzaba a ver las ventanillas del baño abiertas para que entraran los rayos de sol y evitar la crianza de hongos por la humedad. Solo se le veía caminar todas las tardes en dirección norte -sur, sin prisa, como de paseo y llegaba a una casucha un pocodestartalada, donde nadie imaginaba que vivía gente, a no ser porque en las noches se alcanzaba a ver una tenue luz de una lamparita y se adivinaba que allí dormía alguien, porque en el día estaba todo cerrado. Lourdes miraba a todos los lados con disimulo, como quien observa algo encima de los arboles, segura de que nadie rondaba por allí, rápido se desplazaba por un estrecho callejón, entre una altatapia y la pared de la casucha. Entraba daba dos toques y alguien respondía casi en susurro y le abrían la puerta trasera, entraba y enseguida se volvía a cerrar. Ya dentro dejaba sobre la mesa el paquete con las medicinas para Andresito, también traje las flores para el te, decía. Se oía el resollar difícil del niño que por la enorme joroba producida por la escoliosis le dificultaba estar sentadoderecho, además su cerebro estaba cada vez mas degenerado, no coordinaba palabras ni se paraba solo,Cuando nació, los médicos dijeron que fueron las apretadas fajas que la madre uso para ocultar el embarazo que daño el feto. Era invalido, se pasaba el tiempo en una vieja cama des tendida y maloliente. - Debes de lavar estas sabanas con mas frecuencia- decía Lourdes, están que hieden a cobijas...
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