el senyor de les mosques

Llegeix el següent fragment del llibre “El senyor de les mosques” i després respon les preguntes que hi ha a continuació.


Una voz apagada y anónima le interrumpió.
- A lo mejor la fiera eseso..., un fantasma. La asamblea se sintió como sacudida por un fuerte viento.
- Estáis hablando todos fuera de turno - dijo Ralph -, y no se puede tener una asamblea como es debido si no se guardan lasreglas.
Calló una vez más. Su cuidadoso programa para aquella asamblea se había venido a tierra.
- ¿Qué puedo deciros? Hice mal en convocar una asamblea a estas horas. Pero podemos votar sobre eso;sobre los fantasmas, quiero decir. Y después nos vamos todos a los refugios, porque estamos cansados.
No... ¿eres tú, Jack?... espera un momento. Os voy a decir aquí y ahora que no creo enfantasmas. Por lo menos eso me parece. Pero no me gusta pensar en ellos. Digo ahora, en la oscuridad.
Bueno, pero íbamos a arreglar las cosas.
Alzó la caracola.
- Y supongo que una de esas cosas que hayque arreglar es saber si existen fantasmas o no...
Se paró un momento a pensar y después formuló la pregunta:
- ¿Quién cree que pueden existir fantasmas?
Hubo un largo silencio y aparenteinmovilidad. Después, Ralph contó en la penumbra las manos que se habían alzado. Dijo con sequedad:
- Ya.
El mundo, aquel mundo comprensible y racional, se escapaba sin sentir. Antes se podía distinguir unacosa de otra, pero ahora... y, además, el barco se había ido.

Alguien le arrebató la caracola de las manos y la voz de Piggy chilló.
- ¡Yo no voté por ningún fantasma! Se volvió hacia la asamblea.- ¡Ya podéis acordaros de eso! Le oyeron patalear.
- ¿Qué es lo que somos? ¿Personas? ¿O animales? ¿O salvajes? ¿Que van a pensar de nosotros los mayores? Corriendo por ahí..., cazando cerdos...,dejando que se apague la hoguera..., ¡y ahora! – chilló Piggy.

Una sombra tempestuosa se le enfrentó.
- ¡Cállate ya, gordo asqueroso! – gritó Jack.
Hubo un momento de lucha y la caracola brilló...