El ser humano como ser histórico

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El ser humano como ser histórico
El ser humano vive en el tiempo, es un ser histórico y un ser para la eternidad. El tiempo es un accidente de la sustancia del alma de tal importancia que algunos lo sustancializan (el ser es tiempo); y otros al captar su escasa consistencia llegan a nihilismos vacíos. Lo cierto es que el tiempo existe; sin duración en el tiempo no hay ser, ni hay vivir. Laexistencia en el tiempo es un existir fluido en continuo movimiento sucesivo, con una limitación tan grande en el instante que podría llegarse a pensar que el ser vive en la casi nada si se desprecia el acto simple que sustenta al ser y sus accidentes. Sirva una poesía de Rilke en su primera época para ilustrar la nostalgia de eternidad.
Esta es la nostalgia: morar en la onda
y no tener patria en eltiempo.
Y éstos son los deseos: quedos diálogos
de las horas cotidianas con eternidad.
 
Y eso es la vida. Hasta que ayer
suba la hora más solitaria de todas,
la que sonriendo, distinta a sus hermanas,
guarde silencio en presencia de lo eterno
Veamos esta cuestión con más detalle          (1897)
No es fácil profundizar en la relación entre tiempo y eternidad, o, más aún, se trata de sabersi la historia es sucesión de momentos azarosos sin ninguna relación entre sí o tiene un sentido de progreso. Lo primero que podemos hacer es precisar que la eternidad no es tiempo infinitamente largo sin principio ni fin, eso es impensable e inimaginable. Conviene pensar la eternidad en sí misma y no desde la noción intuitiva que tenemos del tiempo. La eternidad es interminabilis vitae totasimul et perfecta possesio. Es decir, lo esencial de la eternidad es que es vida, actividad perfectamente poseída, el Ser como Acto, activo, pleno de todas las posibilidades, de toda la riqueza, inmutable pero no muerta, porque no puede adquirir nada nuevo, sino enriqueciéndose de todo lo pensable y en una actividad vital que supera infinitamente las experiencias humanas temporales y sucesivas. Sineternidad la vida de la persona humana es banal: “La eternidad es el fundamento de la libertad; ilumina la voluntad y permite la continuidad de nuestras decisiones. Con la mirada en ella, podemos renovarnos sin cesar, permaneciendo iguales; llegamos a ser inquebrantables. Es necesario, pues, ponerla al comienzo de nuestras acciones sin temor a despreciar el devenir, porque la eternidad está siempreen acto como una fuente que se alimenta del agua que ella misma hace correr. El rechazo de lo eterno conlleva el vagar errabundo. La voluntad se disipa en la medida del devenir, y descompone la personalidad como el viento se lleva la arena de una estatua impasible. El alma voluble encuentra su compensación olvidando el pasado; la sed de novedad, el cambio por el cambio llegan a parecer las únicasformas de salud temporal. Para ella no hay verdades eternas. Pero, tarde o temprano, estas verdades olvidadas resurgen con el atractivo de lo nuevo y le atrapan en su red invisible. Es la revancha de lo eterno”[1].
El tiempo, en cambio, es numerus motus secundum prius et posterius, la duración del ser mudable, la medida del movimiento según el pasado, el futuro y el presente. Con la introducciónde los relojes atómicos —en particular, con la construcción de un reloj atómico de haz de cesio de alta precisión, en 1955— se hizo posible una medida más precisa del tiempo. El reloj atómico mencionado utiliza la frecuencia de una línea espectral producida por el átomo de cesio 133. En 1967, la medida del segundo en el Sistema Internacional de unidades se definió oficialmente como la duración de9.192.631.770 periodos de la radiación correspondiente a la transición entre dos niveles hiperfinos del estado fundamental del átomo de cesio 133. Aunque en la actualidad se han alcanzado mayores niveles de precisión alcanzando alrededor de los 10 millones de partes del segundo.
No es que añada mucho el dato para la intuición de un instante, pero pensar en tan gran número de instantes, que son...
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