El siglo xxi empezó en seattle.

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  • Publicado : 5 de octubre de 2010
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El siglo XXI empezó en Seattle.
(EDGAR MORIN)
Por fin un debate, por fin un comienzo. Una polémica contumaz oponía hasta noviembre a los soberanistas integrales y a los mundialistas tecno-económico-mercantiles. El nuevo debate se sitúa más allá de esta estereotipada oposición. En Seattle ha surgido una toma de conciencia de que el control de la mundialización sólo puede realizarse a escalamundial. Por lo tanto, conlleva un tipo de mundialización diferente a la del mercado. Incorpora el soberanismo, pero superándolo.
A menudo me había extrañado que no quedase nada de la tradición internacionalista del socialismo, acartonada en el europeísmo por los socialdemócratas o convertida en repliegue nacionalista en la fase moribunda del comunismo.
Había embriones de ciudadanía terrestre a raízde la toma de conciencia de los peligros a los que estaba expuesta la biosfera, a raíz de movimientos como Médicos Sin Fronteras, Amnistía Internacional, Greenpeace, Survival International e innumerables ONG.
Había una contraofensiva, ya mundializadora, articulada en torno al impuesto Tobin, llevada a cabo por los grupos Attac. Había resistencias, locales y dispersas, a los alimentostransgénicos, a la industrialización excesiva de la agricultura, a la avalancha de la malnutrición. Había múltiples resistencias a la homogeneización mental y cultural, pero sólo se efectuaban a través de un repliegue hacia lo local o lo nacional.

Había una conciencia cada vez mayor de que el mercado mundial necesitaba controles y regulaciones y de que su propagación se debía a un nuevo desembarco delcapitalismo en el mundo. Había también, aquí y allá, todavía vivo en un pequeño número de intelectuales, un espíritu universalista y humanista que empezaba a arraigar y a concretarse en una conciencia propiamente planetaria o terrestre.
Y, todo esto, que estaba disperso, de repente se encontró reunido. El encuentro entre un bigotudo aldeano francés, considerado con acierto la reencarnación deAstérix, y la conferencia mundial de Seattle fue el elemento catalizador. De modo casi espontáneo, a partir de asociaciones, de ONG, de experiencias locales, se constituyó una internacional civil fuera de los partidos políticos.

Es cierto que el movimiento fue rápidamente parasitado por trotskistas, libertarios, comunistas y, como de costumbre, hay el peligro de que futuros conflictos einfiltraciones entre estos sectarios lo deformen y destruyan. Pero ya, espontáneamente, ha encontrado y proclamado una sentencia admirable que expresa del modo más conciso el núcleo del debate: "El mundo no es una mercancía". La fórmula no revela más que la verdad de la profecía de Marx que denunciaba la mercantilización progresiva de todas las cosas, incluidos los seres vivos y los humanos. Denunciaimplícitamente la lógica del cálculo que gobierna las mentes de los tecnócratas y econócratas, y es ciega ante los seres, las pasiones, las desgracias y las alegrías humanas. Proclama, por último, que hay que responsabilizarse del mundo.

Las fragmentarias tomas de conciencia se reunieron en Seattle y se mundializaron. De hecho, la mundialización tecnoeconómica de la década de los noventa era el nuevoestadio de un proceso iniciado en el siglo XVI con la conquista de América, a la que siguió la colonización del planeta por el Occidente europeo y que, tras las descolonizaciones, sufrió la hegemonía tecnoeconómica de Estados Unidos.
Como ya he dicho en otro lugar, este proceso se vio acompañado y contestado por una segunda mundialización, también minoritaria, que apareció con el reconocimiento delos derechos humanos de los indios de América (Bartolomé de las Casas) y de la legitimidad de las civilizaciones no europeas (de Montaigne a Voltaire).
Esta segunda mundialización prosiguió con la difusión de las ideas humanistas y universalistas, impulsadas por la Revolución Francesa y, más tarde, con las ideas internacionalistas y las primeras aspiraciones a los Estados Unidos del mundo...
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