El teatro ambientalista

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Richard Schechner - El teatro ambientalista - 1

Richard Schechner

EL TEATRO AMBIENTALISTA
Título original: Environmental Theater Traducción: Alejandro Bracho, con la colaboración de Claudia Lobo y Helena Guardia. Árbol Editorial México D. F.

A mi esposa, Joan MacIntosh a Monroe Lippman y a Porter McGray

1

Richard Schechner - El teatro ambientalista - 2

Prólogo a la edición enespañol
…todo lo que vemos es eco de lo que nos mira. Fantres (c. 169-230 a. C.)

Es indudable que, casi como los teatristas ingleses del período Barroco ensalzaban en los escenarios la inmortalidad del rey, porque estaban convencidos del divino derecho de su soberanía, en el siglo XVII, en nuestros días, se ensalza y se respeta la imaginación y la libertad creativa de los nuevos directores deteatro quienes, desde hace aproximadamente tres décadas, han sido el centro de atención por la forma estimulante y retadora de sus puestas en escena. Este es el caso de Richard Schechner y otros directores de su generación. Dado que esta publicación se destina al lector de habla hispana, añadiré que no son pocos en Latinoamérica los que también han pugnado por revitalizar el teatro conescenificaciones deslumbrantes, audaces y conceptualmente innovadoras. Hay que hacer notar que EL TEATRO AMBIENTALISTA fue escrito en 1973 y que las huellas del teatro, de una década a otra, pueden transformarse radicalmente. Sin embargo, en esta introducción me abocaré a reflexionar sobre dos aspectos primordiales, que, aún con el paso del tiempo, son y seguirán siendo de trascendencia para el teatrolegítimo: Por un lado, el que razona sobre la relación especial del público y del espectáculo, según el concepto ambientalista, aventurándome, por mi parte, en los orígenes y vicisitudes de este fenómeno; por el otro, el que incursiona en la aspiración por recuperar el espíritu, el principio vital, de las ceremonias rituales en las comunidades primitivas chamánicas o pseudo-religiosas, con el deseo dehallar paralelismos sintomáticos y puntos de contacto con la interpretación dramática de nuestros días. Ambas, creo que contienen puntos de interés para los teatristas en ciernes o estudiosos del arte teatral de nuestros países. Primero la pista desde donde el espectáculo teatral despega: el espacio escénico –sin invadir las áreas de la literatura o la composición dramática– y, más adelante,preguntarnos acerca de la posibilidad de integrar esas “afinidades estructurales” como si fueran formuladas en el contexto de nuestra sociedad actual. Entendemos que, al referirnos al espacio escénico, el espíritu transgresor que busca borrar la barrera invisible que se levanta entre los espectadores y el escenario –como plantea Schechner–, se fundamenta en no constreñir la acción dentro del marco delproscenio (pictórico), sino en usar la multidimensionalidad del espacio de la sala (escultura). Esto que también se denomina “continuidad de forma”, o “polivalencia espacial” (aunque Picasso lo logró en un solo plano). En fin, el caso es olvidarnos de la línea divisoria entre el espectador y el actor (que suponíamos era la que constituía el principio de la simulación) y sustituiría por un número nde puntos de fuga, cuyos principios regidores serían los contenedores limítrofes del ámbito –“crear una puesta en escena es crear un todo”– y la dinámica de la acción, incluida la del público, en sus “infinitas maneras de transformación y articulación… para revelar verdades existenciales más profundas”, según nos indica Richard Schechner. Es lógico que la polémica surja en muchos aspectos “y hastano ver no creer”, podrían asentar sus detractores. El éxito de las puestas en escena de The Performance Group, y otras de los sesentas y los setentas, confirmarían sus puntos de vista. A su favor estaría indudablemente la experiencia del Thèâtre du Soleil, que con escenarios múltiples, el contacto interpersonal con los espectadores y el desplazamiento de centros de atención, hicieron alucinar...
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