El yo dividido

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ENFERMEDAD MENTAL Y PODER. MONOGRAFIA RECOPILACIÓN DE LOS TEXTOS PUBLICADOS en

Neurociencia-neurocultura : http://pacotraver.wordpress.com sobre el tema. Dr Francisco Traver Torras. Jefe de servicio de Psiquiatria Consorcio Hospitalario de Castellon de la plana

Introducción.Es sorprendente que ni la psiquiatría ni la psicología clínicas se hayan ocupado de llevar a cabo una cartografía delpoder desde el punto de vista psicopatológico, han tenido que ser otros los que se ocupen de repensar el tema desde la filosofía, la sociología o la política, el propio Foucault sin ir más lejos escribió sobre el asunto. Si descontamos a algunos terapeutas familiares de orientación sistémica los terapeutas en general conceden poca importancia a los enredos del poder y a sus manifestacionesclínicas si las comparamos por ejemplo con la sexualidad. En cualquier texto actual de psiquiatría no existen referencias a los nudos que entreteje el poder con la conducta o motivación humanas y no existe en los manuales operativos de diagnóstico psiquiátrico referencia alguna al deseo de poder en relación con la psicopatología, aunque si existe un epígrafe entero dedicado a “Trastornos sexuales” y otroa las “Parafilias”. ¿Se trata de un olvido o de una negación? ¿Es que el deseo de poder o los enredos con el mismo carecen de importancia alguna en lo humano y en las relaciones humanas? Naturalmente se trata de una negación, una forma de disimulo que tiene que ver con la mala prensa de la palabra “poder” en la que siempre pensamos en su acepción más negativa: “la mala distribución del poder entrelas personas”, algo que seguramente entra en contradicción con nuestros ideales democráticos y que de alguna manera entra también en contradicción con otro deseo muy actual: el deseo de empoderamiento. Efectivamente, el hombre moderno es sobre todo un hombre que pretende ser dueño de su vida, tener el control de la misma en sus manos y tomar sus propias decisiones. Es

precisamente este hombremoderno que aspira a la autodirección, al autogobierno y al autodominio el que no quiere saber nada del poder al que detesta y denuncia en las manipulaciones del mismo cuando proceden de otro, los psiquiatras por lo visto tampoco quieren saber, todos pasan sobre el asunto como de puntillas haciéndole ascos. Es por eso que aun sabemos poco del poder si lo comparamos por ejemplo con la sexualidad,su compañera eterna de viaje en lo humano. Este conflicto con la idea del poder tiene sus antecedentes históricos en las disputas que el maestro Freud tuvo ya en su día con Alfred Adler, el único psicoanalista que defendió la nietztschiana idea de que la voluntad de poder era casi o tan importante como las pulsiones sexuales, lo que le valió el ser anatemizado del movimiento psicoanalítico y suruptura definitiva con Freud. Para Freud el deseo de poder era algo relacionado con los instintos del Yo y no tenía nada que ver con las vicisitudes de la libido, la energía sexual que gobernaba el deseo humano. Freud pensaba que el poder era algo similar a lo que los biólogos llaman “instinto de conservación” y que hoy ha sido sustituido por el concepto sociobiológico del fitness: la aptitudgenérica para la supervivencia y la reproducción. Hay algo en ese concepto del fitness que acerca lo sexual al deseo de poder como si ambos: poder y sexo fueran hermanos gemelos y vinieran al mundo enredados por un cordón umbilical común. Y es verdad, no hay deseo sin poder, ni hay poder sin sexualidad. O lo que es lo mismo no hay sexualidad sin poder. En cierta pelicula de Buñuel (Belle de jour) podemosperseguir esta idea, el enlace entre poder y sexo que aparece encarnado en las relaciones sado-masoquistas a través de Severine que se prostituye en sus horas libres a pesar de no necesitar el dinero que gana como prostituta en un burdel. Aspectos conceptuales.Una de las razones que se esgrimen para entender el deseo de poder como algo ajeno pero que nos viene entrelazado con las pulsiones...
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