Elogio a los celos

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ELOGIO DE LOS CELOS
(a mi mujer)

GONZALO ARANGO ARIAS

Artículo extraído del libro:

EL ENSAYO EN ANTIOQUIA

Selección y prólogo de

JAIME JARAMILLO ESCOBAR

© 2003 Primera edición Alcaldía de Medellín -Secretaría de Cultura Ciudadana de MedellínConcejo de Medellín Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina © 2003 Jaime Jaramillo Escobar Por el prólogo y lainvestigación

Si Erasmo, que era un sabio cuerdo, hizo un bello elogio de la locura, ¿por qué yo, que soy un loco enamorado, no puedo hacer el elogio de los celos? De todos modos lo haré, con perdón del psicoanálisis, o sin él. Empezaré diciendo que el amor no es una pasión intelectual, ni una pasión moral, lo cual es absurdo. El amor, para mí, es como un incendio, una hecatombe, una insurrección detodas las potencias vitales del ser, no sólo del espíritu, sino de la carne. El amor es también una enfermedad sagrada que todo lo embellece, todo lo glorifica, todo lo crea y todo lo aniquila. Es esa frontera paradisíaca que divide el cielo del infierno, que los mezcla, que nos arroja en uno o en otro para salvarnos o perdernos. En el hecho de amar hay egoísmo, un tierno y bárbaro egoísmo, puesamamos en otro lo que amamos en nosotros mismos, y también aquello de que carecemos. Por eso resulta que el amor es una afirmación de nuestro narcisismo, y un rechazo de nuestra imperfección. El amor es un narcisismo que se encarna en otro. En el amor hay una ruptura de la personalidad, la irrupción de una fuerza violenta que desgarra la conciencia, la invade como un torrente de sensacionesparadójicas, románticas e irracionales. Pone a los amantes frente al mundo, en un terrible desafío, como dos guerreros, como dos enemigos, para salvar una batalla de la que resultará un profundo acuerdo de sus vidas frente al destino. En el amor no hay tregua, no hay reposo, sino el que concede el triunfo o la derrota. Y aún en el caso de un acuerdo, la lucha no cesa, pues hay que vigilar y defender lavictoria. No sé si este sentido del amor es válido para ustedes, pero para mí no tiene nada de idealista. En mí es una lucha interior que concierne a mi cuerpo, a mi alma, a mi situación en el mundo, a la totalidad de mi ser viviente. Comparo esa lucha a la de una primavera negra que asciende de las profundidades del tiempo por entre sólidos bloques de hielo y muerte hacia la luz. Que asciendeciegamente, ferozmente, hacia su destino en la flor, en el fruto, en la radiante plenitud de la vida. El amor es en mí la invasión del «enemigo» que llega a salvarme, un apocalipsis de terror que precede al renacimiento. Colma mi vida de sentido, la irradia con su energía creadora, fecunda mis sueños con su misterio, despierta con su caricia los dioses dormidos, apacigua

mis furores, y por un segundoel tiempo se detiene, se desgarra como un Sésamo y alumbra el arcano reino celeste. Soy rey en ese reino terrible y fugitivo como el relámpago, donde el hombre, exaltado por el amor, se descubre dios. ¿Cómo no amar hasta el terror, hasta la locura, y aun hasta los delirios infernales de los celos a un ser que significa la única gloria de vivir, en torno al cual giran los astros y la tierra con sucarga de muertos, de dioses, de siglos y de espumas? Mientras exista, me declaro súbdito de ese reino en que la espuma me oculta la muerte con su rostro desafiante y desdeñoso. Yo, con perdón de los lógicos y de los psiquiatras, soy vulnerable a los celos según la magnitud de mi amor, y en la medida en que el amor ilumine mi razón de vivir. Por eso no creo en estos psiquiatras racionalistas queafirman que “los celos son un síntoma de enfermedad mental”. Yo diría más bien que no son los celos, sino el amor, la “enfermedad” de la cual derivan los celos como la razón de ser del amor. Pero hasta donde sé, los que sufren de amor no son pacientes del psicoanálisis. En mí, la relación entre el amor y los celos es la misma que hay entre causa y efecto. Y si pensara “curarme” de los celos...
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