En nombre de la rosa

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El Nombre De La Rosa

Humberto Eco

Titulo original: Il nome della rosa
Traducción: Ricardo Pochtar

© Gruppo Editoriale Fabbri, Bompiani, Sonzogno,
Etas S.p.A., Milán, 1980
© Editorial Lumen, S.A., 1988
© RBA Editores, S.A., 1992, por esta edición
Pérez Caldos, 36 bis, 08012 Barcelona
Traducción cedida por Editorial Lumen, S.A.

Proyecto gráfico ydiseño de la cubierta: Enric Satué
Ilustración cubierta: A.G.E. Fotostock

ISBN: 84-473-0000-5
Depósito Legal: B. 37.754-1992
Fotocomposición: FOINSA
Impresión y encuademación:
Printer industria gráfica, S.A.
Ctra. N-II, km 600. Cuatro Caminos s/n.
Sant Vicenc deis Horts (Barcelona)

Queda absolutamente prohibida la venta de este ejemplar en cualquierpaís que no sea España

Impreso en España — Printed in Spain
Naturalmente, un manuscrito

El 16 de agosto de 1968 fue a parar a mis manos un libro escrito por un tal abate Vallet, Le manuscript de Dom Adson de Melk, traduit en franjáis d'après l’édition de Dom J. Mabillon (Aux Presses de l'Abbaye de la Source, París, 1842). El libro, que incluía una serie de indicaciones históricasen realidad bastante pobres, afirmaba ser copia fiel de un manuscrito del siglo XIV, encontrado a su vez en el monasterio de Melk por aquel gran estudioso del XVII al que tanto deben los historiadores de la orden benedictina. La erudita trouvaille (para mí, tercera, pues, en el tiempo) me deparó muchos momentos de placer mientras me encontraba en Praga esperando a una persona querida. Seis díasdespués las tropas soviéticas invadían la infortunada ciudad. Azarosamente logré cruzar la frontera austriaca en Linz; de allí me dirigí a Viena donde me reuní con la persona esperada, y juntos remontamos el curso del Danubio.
En un clima mental de gran excitación leí, fascinado, la terrible historia de Adso de Melk, y tanto me atrapó que casi de un tirón la traduje en varios cuadernos de granformato procedentes de la Papeterie Joseph Giben, aquellos en los que tan agradable es escribir con una pluma blanda. Mientras tanto llegamos a las cercanías de Melk, donde, a pico sobre un recodo del río, aún se yergue el bellísimo Stijt, varias veces restaurado a lo largo de los siglos. Como el lector habrá imaginado, en la biblioteca del monasterio no encontré huella alguna del manuscrito deAdso.
Antes de llegar a Salzburgo, una trágica noche en un pequeño hostal a orillas del Mondsee, la relación con la persona que me acompañaba se interrumpió bruscamente y ésta desapareció llevándose consigo el libro del abate Vallet, no por maldad sino debido al modo desordenado y abrupto en que se había cortado nuestro vínculo. Así quedé, con una serie de cuadernos manuscritos de mi puño y ungran vacío en el corazón.
Unos meses más tarde, en París, decidí investigar a fondo. Entre las pocas referencias que había extraído del libro francés estaba la relativa a la fuente, por azar muy minuciosa y precisa:

Vetera analecta, sive collectio veterum aliquot operum & opusculorum omnis generis, carminum, epistolarum, diplomaton, epitaphiorum, &, cuín, itinere germánico,adnotationibus aliquot disquisitionibus R. P. D. Joannis Mabillon, Presbiteri ac Monachi Ord. Sancti Benedicti e Congregatione S. Mauri. Nova Editio cui accessere Mabilonii vita & aliquot opuscula, scilicet Dissertatio de Pane Eucharistico, Azymo el Ferméntalo, ad Eminentiss. Cardinalem Bona. Subjungitur opusculum Eldefonsi Hispaniensis Episcopi de eodem argumento Et Eusebii Romani ad Theophilum Gallumepístola. De cultu sanctorum ignotorum, Parisiis, apud Levesque, ad Pontem S. Michaelis, MDCCXXI, cum privilegio Regis.

Encontré en seguida los Velera Analecta en la biblioteca Sainte Geneviéve, pero con gran sorpresa comprobé que la edición localizada difería por dos detalles: ante todo por el editor, que era Montalant, ad Ripam P. P. Augustinianorum (prope Pontem S. Michaelis), y, además, por...
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