En que momento se jodio el peru

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 5 (1111 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 8 de noviembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
¿EN QUÉ MOMENTO SE JODIO EL PERÚ?
En esta célebre pregunta hay gato encerrado. Se trata de la media mampara que disimula tras de sí el soterrado lupanar de una casa de cita. Por eso los candidatos a la presidencia de la república son tan mediocres como Lourdes Flores y Ollanta Humala; o tan fracasados y sospechosos como Alan García. Todo esto tiene mucho que ver con el embrollo del gatoencerrado.

Apenas en el pórtico de la novela Conversación en La Catedral, en las líneas iniciales, Zavalita, o sea Santiago Zavala, se interroga angustiado, pituco miraflorino con supuesta mala conciencia, ¿cuándo se había jodido el Perú? Para gloria de Mario Vargas Llosa, la generosa apreciación de críticos y hermeneutas solo ha visto la pica perfecta en el morrillo del toro, nunca el ostensiblefelino que encierra la tan ponderada pregunta.

Con dicha cuestión masoquista, especie de autoflagelación, mea culpa y tortura tipo el padre Urraca, el iluso Zavalita procrea un pseudo enigma de aparente carácter histórico para preocupación eterna de la intelectualidad peruana. Aun el historiador Pablo Macera, en sus dorados tiempos de oráculo Pachacamac, abona el terreno cuando redondea la frase: ElPerú es un burdel.

Al respecto se han hecho libros, debates y simposios en hotel de lujo, emulando la frivolidad de Hernando de Soto, no la modestia cruel del padre Urraca. Pobre Pablo Macera, le falta el tremendo ostión con tausí que se maneja Martha Hildebrandt, quien sin escrúpulos se enredó con Velasco, con Alan García, con Fujimori y quien sabe si hasta con el rufianesco VladimiroMontesinos.

Pero el verdadero origen de su malestar existencial, sartreano, Santiago Zavala lo conocía de sobra. Solo que se hacía el monse para sufrir como los mártires cristianos que Nerón les echaba a los leones. Aunque en 1969, cuando se publicó Conversación en La Catedral, sufrir martirio ya era nada más que un anacronismo, una pose decadente. En 1969 hasta agarrar los fierros y tirarse al monteen plan de guerrillero heroico había quedado en salmuera.

Por entonces ya nos había caído encima la quincha del velasquismo, el reformismo militar adobado con la sapiencia de intelectuales de perogrullo, tipo Alfredo Barnechea, gallaretas de agua chirle que proclamaban como panacea el modelo yugoslavo. Y el colmo, tractores rumanos para nuestra agricultura. Embuste avalado por teóricos tansabios como Hugo Neira, que hoy da atinadas lecciones sobre estado y gobierno, citando bien al talentoso reaccionario Raymond Aron, némesis de Jean-Paul Sartre, y al fascista cultísimo Carl Schmitt.

Todavía mejor que Zavalita era el narrador omnisciente de la novela, quien sabía con pelos y señales, obsceno, la causa concreta del pretendido malestar existencial del citado personaje. Por eso elnarrador le dice a Santiago Zavala -gracias a la hábil técnica literaria que maneja Mario Vargas Llosa- que "Él era como el Perú, Zavalita". Qué tal cuajo, el narrador omnisciente convierte al personaje de Conversación en La Catedral en el único parroquiano de El Palais Concert. Eso si recordamos el famoso silogismo de Abraham Valdelomar. Zavalita, pituco miraflorino, era el Perú entero.

Nadie sabecuándo empezó el Perú. Ni siquiera se conoce el origen de su nombre, vocablo incierto, acaso una mentira, un chamullo que denomina el lugar de nunca jamás, hacia donde los indígenas del Caribe, los pacíficos taínos principalmente, enviaban a los sanguinarios invasores europeos para quitárselos de encima.

De acuerdo a una mentalidad señorial, racista, patriarcal y homofóbica, el Perú se jodióen el instante que el chofer negro, el chinchano Ambrosio cuyo apellido no interesa, fornicó a su patrón, al rico y distinguido criollo limeño don Fermín Zavala, empresario favorecido, quid pro quo, por la dictadura del general Manuel A. Odría. Esto es lo que hasta la fecha han callado los estudios literarios, con la excepción honrosa del trabajo de Sergio R. Franco, "Lo erótico en la narrativa...
tracking img