Enfrentamiento entre una moral autoritaria y el deseo de libertad

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  • Publicado : 19 de diciembre de 2010
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ENFRENTAMIENTO ENTRE UNA MORAL AUTORITARIA Y EL DESEO DE LIBERTAD
La casa de Bernarda Alba nos muestra un ambiente social represivo en el que se enclava el escenario del conflicto: el espacio cerrado de la casa de Bernarda. La represión que Bernarda impone sobre sus hijas para preservarlas de la maledicencia y de las habladurías, las condena a todas a permanecer durante unos años encerradas envida en una casa que se convierte de este modo en la cárcel de la juventud y de los deseos.

En esta situación extrema, los conflictos, las fuerzas y las pasiones se agrandarán y se desarrollaran hasta la exasperación. La realidad del conflicto es el drama intimo de esas mujeres que encerradas entre cuatro paredes, no pueden satisfacer sus impulsos sexuales o lo que es igual, el conflicto entrerealidad y deseo. Son víctimas de convicciones y normas religiosas y sociales que les llevan a una soledad y una lucha por el derecho a la afectividad y la satisfacción sexual.
El tema erótico y el conflicto del poder están perfectamente integrados. Bernarda es a un tiempo la autoridad y la madre que impide la realización personal de sus hijas “Hasta que me muera mandare en lo mío y en lovuestro”. Tiene a sus hijas recluidas por el luto de su padre: “Haceros cuentas de que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas”. Influya en la actitud de Bernarda la conciencia que tiene sobre ella misma, se considera de una casta superior y desprecia a las clases sociales más bajas. Por esta causa no dejó a Martirio casarse con Enrique el Humanes y argumenta que si no a casado a sus hijas esporque los hombres de allí no son de su clase. La moral gazmoña y retrasada de un pueblo hipócrita lo representa a la perfección Bernarda, su implacable actitud con respecto a los suyos, para que nadie pueda decir nada de ellas. Por eso en un momento dado afirma: “Es así como se tiene que hablar en este maldito pueblo sin río, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con el miedo de queesté envenenada”.
También se puede ver en su relación con Poncia que aunque lleve mucho tiempo trabajando para ella la llama “extraña” y no consiente que le digas las verdades “calla esa lengua atormentadora”. Bernarda es esclava de su concepto del honor que la lleva a sacrificarlo todo por la imagen pública, está demasiado preocupada porque nada de lo que pasa en su casa salga de sus muros.Defiende el orden establecido y encabeza acciones contra los transgresores, como cuando se entera que la hija soltera de la Librada había tenido un hijo y lo había matado, gritaba: “¡Matadla!”, “Y que pague la que pisotea su decencia”. Como símbolo de su poder tiránico encontramos su bastón, con el que golpea el suelo para poner orden. La tiranía o autoridad impuesta por Bernarda es totalmenteirracional. Ella afirma a la Poncia en el acto II: “No pienso. Hay cosas que ni se pueden ni se deben pensar. Yo ordeno.” Y esa autoridad se une a su voluntarismo: las cosas han de ser como ella quiere que sean, y no admite otro punto de vista, nada que vaya en contra de su voluntad. Para Bernarda nunca pasa nada y nunca pasará nada, pues es lo que está de acuerdo con su voluntad. Y sin embargo sabe queva a estallar una “tormenta” –como ella misma dice-, pero cree que esta tormenta puede ser acallada mediante la fuerza de su autoridad.
La advertencia de la Poncia irá tomando forma de realidad poco a poco. Surgen dos actitudes contrarias: la sumisión y la rebeldía. La primera de ellas es producto de la resignación ante lo que se considera que no se puede cambiar (“Cada clase tiene que hacer losuyo” o “Eso tiene ser mujer”). Esta postura está representada, en mayor o menor grado, por todas las hijas de Bernarda, a excepción de Adela. La segunda actitud –la rebeldía- es la no aceptación de lo que está establecido, y que aparece representada por Adela. El luto coge a ésta en los peores años de su vida, con veinte años, cundo puede vivir. Por eso proclama desde un principio: “No, no me...
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