Ensayo de la pelicula 21 black jack

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ESCRIBIENDO DESDE EL TINGLADO o
LA DRAMATURGIA POR ENCARGO
Por Jorge Kuri

A menudo el trabajo del dramaturgo se asemeja al desempeño de un portero de futbol, pues el dramaturgo conoce el privilegio de anotar el gol de los actores, pero rara vez tiene la oportunidad de hacerlo. Este ritual de trabajo en equipo que llamamos teatro, esta antigua ceremonia que tiene sus raíces en el mito y enel juego, se ha sofisticado a tal punto en nuestros días que la asignación de roles específicos al interior de una compañía termina por limitar al artista y encasillarlo en definiciones escolásticas. De ahí que los dramaturgos pocas veces podamos meter un gol, correr por toda la cancha, y festejar en la euforia de los aplausos finales. El objeto de esta ponencia es demostrar que el dramaturgotambién puede ocupar otros roles dentro de la puesta en escena, y combatir la idea trasnochada del dramaturgo enclaustrado en sus aposentos, donde realiza funciones de oficina.
En la liturgia del hecho escénico, el dramaturgo ocupa el lugar de un maestro de ceremonias invisible, pues concibe un universo sacrificando sus propias vivencias para cederle la voz a los oficiantes del juego teatral;una misa preconcebida, cuyo marcador final sólo conoce el dramaturgo. ¿Qué es la nueva dramaturgia? ¿Es el azar de un nuevo juego con las estructuras? ¿O la estrategia de un pókar de posibilidades? Lo cierto es que el Teatro sigue siendo el Rey de los Deportes (y de las artes), cuyas reglas están en perpetua construcción, y el autor dramático se juega una partida de ajedrez que lo ayudará adescifrar un laberinto de códigos. Por ello el dramaturgo tiene la obligación de explorar en todos los juegos de azar, y no limitarse a las exigencias de su oficio, pues en la exploración de los juegos se encuentra implícito un aprendizaje dramatúrgico, incluyendo cualquier clase de cascarita actoral.
La creación de mis textos dramáticos responde a una obsesión personal por hablar de mí mismo através de figuras retóricas inspiradas en algunos juegos de azar. La Amargura del Merengue combina los elementos de un juego de pelota, con la recreación de un mito de sacrificio. En mi obra anterior De Monstruos y Prodigios el azar se sustentaba en una guerra de pasteles contra el público, en un juego barroco de teatro dentro del teatro, y la ópera dentro y fuera de la ópera, a través del bellecanto de los castrati, la danza ecuestre y el Black Jack que entabla un doctor de dos cabezas, en una continua discusión contra sí mismo. Nuevamente la noción del sacrificio, que considero básica para toda obra de teatro, se hacía presente en la figura de un sopranista que sacrifica sus testículos, a la manera del Ave Fénix que resurge de sus propias cenizas, como sucede en La Amargura delMerengue, donde vemos a un hombre sacrificar su corazón, para conseguir la liberación de su amada Serpentina.
En los montajes de mis obras afortunadamente siempre he tenido un rol auxiliar, ya sea como asistente del director, utilero o hasta tramoyista, pues ello me permite estar en contacto con el proceso particular de cada actor, con la posibilidad de hacer cambios de último momento. Este es eltrabajo del dramaturgista: cuidar que todos los detalles mantengan coherencia al momento de llevarse a escena. Escribir para la escena también ofrece sus riesgos. Es un lugar común la postura del dramaturgo que exige un respeto fidedigno para su texto. Una postura bastante retrógrada. Una cosa es asistir a los ensayos, participar de las improvisaciones, y tomar parte en los experimentos del director,y otra muy distinta interferir en el proceso creativo de los actores. En todo caso, habría que subir la máquina de escribir al escenario como lo hice en mi obra El Escritor no tiene la culpa, que versa sobre una historia que se escribe en ese preciso momento, y un dramaturgo teclea su máquina de escribir al compás de un rag-time de Scott Joplin. Si el arquitecto proyecta un edificio en un plano...
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