Ensayo sobre fantasmas

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Ensayo sobre el Terror.
Carlos Javier Blanco
Abordaremos este ensayo desde tres perspectivas, que en nuestra sociedad
actual se entremezclan: desde el mito, desde la reflexión más o menos sistemática del
mito, esto es, la religión y la filosofía, y finalmente desde la ciencia.
Mito y Terror.
Una de las misiones que el mito ha de cumplir enla historia es la de repetirse.
La esencia del mito es revivir (revival). Lo hace, aunque parezca revestirse de
esteticismo y de emblemas que parecen vacíos. El neo-clasicismo ha podido ser
porque ya hubo previamente clasicismo. Y en éste lo mítico vivía en la letra y en la
plástica de un modo altamente formalizado, como convención. La Medusa o la
Gorgona representadas plásticamente en eltemplo, ya hacían las veces de
recordatorio y de emblema. Pero el contenido originario, preliterario y prehistórico, se
difuminaba en una terrible niebla que, para todo “clásico” ya resultaba difícil de
entender. El poder inicial del mito consistía en “estremecer” (mysterium tremendum) y
la poesía (el canto, la música) sólo es el anverso necesario de este estremecimiento y
la autoafirmación delo humano en una niebla, o en una noche, prehistóricas que,
radicalmente, son alteridad para lo humano.
“El tremendo misterio puede ser sentido de varias maneras. Puede penetrar
con suave flujo en el ánimo, en la forma del sentimiento sosegado de la devoción
absorta. Puede pasar como una corriente fluida que dura algún tiempo y después se
ahíla y tiembla, y al fin se apaga, y deja desembocarde nuevo el espíritu en lo
profano. Puede estallar de súbito en el espíritu, entre embates y convulsiones. Puede
llevar a la embriaguez, al arrobo, al éxtasis. Se presenta en formas feroces y
demoníacas. Puede hundir al alma en horrores y espantos casi brujescos. Tiene
manifestaciones y grados elementales, toscos y bárbaros, y evoluciona hacia los
estados más refinados, más puros ytransfigurados. En fin, puede convertirse en el
suspenso y humilde temblor, en la mudez de la criatura ante... -sí ¿ante quién?-, ante
aquello que en el indecible misterio se cierne sobre todas las criaturas.”1
El hombre “clásico” quizá tuvo conciencia indirecta de serlo, pero no ya ante un
futuro que lo reconociera como tal, escasamente representado en la antigüedad salvo
por símbolos no obstantepresentes (“nuestros hijos”) o lógicamente predecibles sobre
lo presente (“los hijos de nuestros hijos”). Un clásico se siente tal en cuanto se
autoafirma como ser antropológico racional y dominador de alteridades. Entre éstas,
1 R. Otto, p. 23, en Lo santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios, Alianza, Madrid, 2001
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figura no sólo la naturaleza animal no humana, la ferocidad de las bestias, los
meteoros y fenómenos terrestres, etc., sino también la barbarie humana circundante.
“La multiplicidad de las teorías históricas acumuladas en torno al origen de la
religión queda resumida, para una mirada retrospectiva en dos tipos fundamentales:
uno está representado porFueuerbach, para quien la divinidad no es otra cosa que la
autoproyección del hombre en el cielo, su pasajera forma de expresarse en un medio
extraño, mediante el cual se ve enriquecido su concepto de sí mismo, que entonces se
hace capaz de retirar su proyección de ser interino; el otro está representado por
Rudolf Otto, para quien el dios o los dioses surgen a partir de una sensaciónprimigenia, apriorística y homogénea de lo “santo”, en donde va vinculados,
secundariamente, el horror y el miedo, la fascinación y la angustia cósmica, lo
inquietante y lo extraño. ¡No hay que contar con que ambas teorías tienen, cada una
de ellas, sus propios fenómenos, no diferenciados en su descripción únicamente por
utilizarse el mismo nombre de “religión?”.2
En la edad clásica, ya habían...
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