Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 36 (8802 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 3 de noviembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
EL CONDE DE GOBINEAU

ANTIGUO MINISTRO DE FRANCIA EN PERSIA,
GRECIA, BRASIL Y SUECIA
MIEMBRO DE LA SOCIEDAD ASIÁTICA DE PARIS

ENSAYO SOBRE LA
DESIGUALDAD DE LAS
RAZAS HUMANAS

TRADUCCIÓN Y PREFACIO

DE

FRANCISCO SUSANNA

RARCELONA

EDICIONES AP0L0

[pic]

PREFACIO DEL TRADUCTOR

En todos los países del mundo se habla ahora del presente libro. No hay, en efecto, en losmomentos actuales, una obra que en mayor grado apasione al lector medio de Europa y de América y que tan vivos debates suscite en los centros intelectuales y políticos de las principales naciones. Y, sin embargo, el presente ensayo, cuyas originales tesis están hoy universalmente divulgadas, permaneció durante más de medio siglo en el más completo de los olvidos, incluso en el país donde viera laluz, esto es, en Francia, siempre tan curiosa y abierta a todas las ideas.
Del escasísimo interés entre los contemporáneos de Gobineau despertó el «Ensayo sobre 1a desigualdad las razas humanas», piedra angular del pensamiento gobiniano, es el manifiesto indicio la general indiferencia con que fue recibida en Francia la noticia del fallecimiento de su autor, repentinamente acaecida en un hotel deMilán el mes de octubre de 1882. Ni una sola voz se levantó entonces para solicitar que se rindiera al ilustre escritor el obligado homenaje, que, en aquel transito supremo no suele regatearse nunca a los grandes talentos ni aun por parte de quienes se mostraron con ellos más hostiles. La indiferencia de sus contemporáneos fue absoluta ante la que, si no su obra maestra, fue su obra cumbre.Recientemente, comentando el hecho, la propia nieta de Gobineau arguyó que sin duda entonces no hubo nadie que se diese cuenta de que acababa de desaparecer uno de los espíritus más contradictorios, pero también más seductores y fecundos del siglo XIX. Aconteció, sin embargo, así, a pesar de la cálida simpatía que despertaba entre el gran mundo y, de modo especial, en los salones del FaubourgSaint-Germain, del vivísimo afecto que por él sintiera en las grandes capitales una sociedad cosmopolita, y de la profunda admiración de diplomáticos, poetas y sabios de todos los países. ¿Por qué?
La explicación hay que hallarla no sólo en la atrevida novedad de las ideas vertidas en sus libros y muy particularmente en su Ensayo, sino también en ciertas singularidades del carácter de Gobineau. Sabido es,en efecto, que dicha obra resulta ser, del comienzo al final, la antítesis perfecta de las opiniones en curso en su época señaladamente en Francia. Para no referirnos sino a algunas de sus tesis más importantes, destacaremos, de un lado, la admiración de Gobineau por la cultura y las tradiciones de Asia, y, de otro, su ‘engouement’ por los valores aristocráticos. A propósito de lo primero, afirmóque es allí, en Asia, y no en Grecia, donde hay que descubrir la verdadera cuna de la ciencia y de la civilización, y que el genio de Asia constituye una fuerza a la que el resto del mundo ha de sentirse reconocido, ya que a ella debe cuanto posee y ha poseído en la alta esfera intelectual. Acerca de lo último -y rozamos aquí la idea matriz del Ensayo -, sostuvo que son los núcleos racialmenteselectos, y no las multitudes bastardeadas por las mezclas, los que deciden la suerte de las naciones, o sea, que la prosperidad humana tiene por base la superposición, en un mismo país, de una raza de triunfadores y de una raza de vencidos, tesis de la cual se deriva aquella actitud anticristiana que, anticipándose a Nietzsche, le llevó a considerar como una necedad el amor a los caídos, a loshumildes, a los impotentes. Pero a estas aparentes boutades o genialidades, que nadie podía tomar en serio en su época, hay que añadir su insobornable altivez, a cubierto de adulaciones, y irrefutable prurito por soltar a la faz de sus compatriotas los juicios más irreverentes y molestos. «No existe una raza francesa -decía-; de todas las naciones de Europa, es la nuestra aquella en quien el tipo...
tracking img