Ensayo sobre socrates

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I. EL TESTIMONIO DE SÓCRATES COMO PUNTO DE PARTIDA

Sentía que la muerte lo besaba lentamente. Sentía, quedamente, el fluir del ardiente veneno en sus venas. Pensó en hacerse una pregunta fundamental, algún cuestionamiento digno de su sabiduría. Quiso pronunciar alguna última palabra para intentar explicar lo que sentía. Deseaba comprender mucho más acerca de la vida, de los movimientos, delsaber, de la virtud. Buscaba afanosamente la verdad. Sus discípulos dejaban caer lágrimas ante la inminente e injusta muerte del maestro. Recordó casi sin comprender, aquella proposición hecha por sus amigos de evadirse de la condena. Por supuesto, no lo aceptó. Hace un momento acabó de dirigir unas palabras al pueblo de Atenas o talvez a sus acongojados discípulos: ¨¿Cómo tu, mi estimadísimociudadano (...) cómo no te avergüenzas de ocuparte con afán en llenar lo más posible tu bolsa, y de procurarte fama y honor y, en cambio, del juicio moral, y de la verdad y de la mejora de tu alma nada se te da?¨ . Sócrates, un hombre de carne y hueso, agonizaba y se convertía, de esta manera, en la figura más emblemática de la filosofía de su tiempo. ¿Qué cosa más absurda podría darse que el hecho debrindársele la opción de escoger su castigo?. ¿Acaso al buscar la verdad, Sócrates ya no ha escogido, desde su juventud, ese destino?. Debemos imaginarnos a un Sócrates convencido de que su esfuerzo por llegar a la verdad le depararía un trágico desenlace. ¿Es ese el precio de la verdad? ¿Es ese el desenlace de todo aquel que sufra por amar al conocimiento?. Sócrates siempre fue pobre y se esmeróen seguir siéndolo durante toda su vida. Entendió que debía fundirse con el pueblo, que debía él mismo hacerse pueblo, conocerlo profundamente, deberse a él para sufrir sus mismas penurias existenciales. La felicidad espiritual perseguida durante su vida ha sido su experiencia más reconfortante.

Atenas estaba en plena decadencia moral y se sostenía entre la corrupción y la desorientación social.Fue una época propicia para la aparición de Sócrates, quien se sintió iluminado por los dioses para traer al pueblo ateniense un poco de claridad a sus espíritus. Los ciudadanos estaban confundidos, alienados, se vivía un clima de inestabilidad e incertidumbre social.

Todos estos acontecimientos se constituían en un ambiente propicio para la expansión del germen de algunos sofistas que,dándole mas importancia al fin de llenar sus bolsillos, que a los medios, conducían a Grecia camino a una de las mayores crisis de su historia.

Sócrates declaró, en una de esas fantasmales apariciones, que la verdad era una necesidad, por eso, su fin era buscarla. Para ello aguijoneaba constantemente a los atenienses, era algo así como un parásito para los mediocres, para esos pobres fariseosincapaces de liberar su espíritu por medio de la sabiduría. Se les atravesaba en el camino y les hacía sencillas preguntas que motivaban, sin embargo, complicadas pero insustanciales respuestas de sus interlocutores.

Pero ahora, en el preciso instante de su lenta muerte, mirando a su alrededor pensaba, casi ya sin poder aspirar el pesado aire de su habitación, que su voz tendría que ser oída por lasgeneraciones venideras, por inquietos y soñadores jóvenes que continuarían las páginas que él no escribió en el doloroso libro de la lucha contra el pensamiento dominante de su época.

Al momento, vio la aparición de su propia imagen proyectada en la pared, vio la noche de los tiempos, vio a una humanidad y a su historia, vio a los hombres buscando el conocimiento por siglos y milenios, vioteorías que al momento de su nacimiento fueron implacablemente refutadas, vio a todos los hombres en uno solo (Sócrates podía ser cualquier hombre, cualquier hombre podía ser Sócrates), vio más miseria que en Grecia, vio a nuevos Sócrates y a nuevos discípulos, vio nuevos enemigos, vio a la estirpe de los poderosos de su era expandirse en nuevos opresores intemporales y eternos que interpretaban a su...
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