Ensayo

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Capítulo XXVII
De la amistad

Considerando el modo de trabajar de un pintor que en mi casa empleo, hanme entrado deseos de seguir sus huellas. Elige el artista el lugar más adecuado de cada pared para pintar un cuadro conforme a todas las reglas de su arte, y alrededor coloca figuras extravagantes y fantásticas, cuyo atractivo consiste sólo en la variedad y rareza. ¿Qué son estos bosquejos queyo aquí trazo, sino figuras caprichosas y cuerpos deformes compuestos de miembros diversos, sin método determinado, sin otro orden ni proporción que el acaso?

| Desinit in piscem mulier formosa superne.245 | | |

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En el segundo punto corro parejas con mi pintor, pero en el otro, que es el principal, reconozco que no le alcanzo, pues mi capacidad no llega, ni se atreve, a emprender uncuadro magnífico, trazado y acabado según los principios del arte. Así que, se me ha ocurrido la idea de tomar uno prestado a Esteban de La Boëtie, que honrará el resto do esta obra: es un discurso que su autor tituló la Servidumbre voluntaria. Los que desconocen este título le han designado después acertadamente con el nombre de él Contra uno. Su autor lo escribió a manera de ensayo, en su primerajuventud, en honor de la libertad, contra los tiranos. Corre ya el discurso de mano en mano tiempo ha entre las   -140-   personas cultas, no sin aplauso merecido, pues es agradable y contiene todo cuanto contribuye a realzar un trabajo de su naturaleza. Cierto que no puede asegurarse que es lo mejor que su autor hubiera podido componer, pues si más adelante, en el tiempo que yo le conocí, hubieraformado el designio que yo sigo de transcribir sus fantasías, hubiéramos visto singulares cosas que lindarían de cerca con las producciones de la antigüedad, pues a ciencia cierta puedo asegurar que a nadie he conocido que en talento y luces naturales pudiera comparársele. Sólo el discurso citado nos queda de La Boëtie, y eso casi de un modo casual pues entiendo que después de escrito no volvió ahacer mérito de él, dejó también algunas memorias sobre el edicto de 1588, famoso por nuestras guerras civiles, que acaso en otro lugar de este libro encuentren sitio adecuado. Es todo cuanto he podido recobrar de sus reliquias. Con recomendación amorosa dejó dispuesto en su testamento que yo fuera el heredero de sus papeles y biblioteca. Yo le vi morir. Hice que se imprimieran algunos escritossuyos, y respecto al libro de la Servidumbre, le tengo tanta más estimación, cuanto que fue la causa de nuestras relaciones, pues mostrárseme mucho tiempo antes de que yo viese a su autor, y me dio a conocer su nombre, preparando así la amistad que hemos mantenido el tiempo que Dios ha tenido a bien, tan cabal y perfecta, que no es fácil encontrarla semejante en tiempos pasados, ni entre nuestroscontemporáneos se ve parecida. Tantas circunstancias precisan para fundar una amistad como la nuestra, que no es peregrina que se vea una sola cada tres siglos.
Parece que nada hay a que la naturaleza nos haya encaminado tanto como al trato social. Aristóteles asegura que los buenos legisladores han cuidado más de la amistad que de la justicia. El último extremo de la perfección en las relaciones queligan a los humanos, reside en la amistad; por lo general, todas las simpatías que el amor, el interés y la necesidad privada o pública forjan y sostienen, son tanto menos generosas, tanto menos amistades, cuanto que a ellas se unen otros fines distintos a los de la amistad, considerada en sí misma. Ni las cuatro especies de relación que establecieron los antiguos, y que llamaron natural, social,hospitalaria y amorosa, tienen analogía o parentesco con la amistad.
Las relaciones que existen entre los hijos y los padres están fundadas en el respeto. Alimentase la amistad por la comunicación, la cual no puede encontrarse entre hijos y padres por la disparidad que entre ellos existe, y además porque chocarla los deberes que la naturaleza impone; pues ni todos los pensamientos íntimos de...
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