Ensayo

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Entre el trabajador intelectual, como le llaman, y el trabajador manual, no hay identidad ni semejanza: hay una profunda, una radical, oposición.
Lo cierto es que entreun obrero y un mono hay menos diferencia que entre un obrero y un hombre realmente culto.
El pueblo no es educable, porque es pueblo. Si fuese posible convertirlo enindividuos, sería educable, sería educado, pero entonces ya no sería pueblo.
El odio a la ciencia, a las leyes naturales, es lo que caracteriza la mentalidad popular. Elmilagro es lo que el pueblo quiere, es lo que el pueblo comprende. Que lo haga Nuestra Señora de Lourdes o de Fátima, o que lo haga Lenin: sólo en eso está la diferencia.El pueblo es fundamental, radical, irremediablemente reaccionario. El liberalismo es un concepto aristocrático y, por lo tanto, enteramente opuesto a la democracia.
Sí,fijémonos en esto. Eliminemos las distinciones puramente exteriores, como la que hay entre negros y blancos. La verdadera distinción es de otro orden. Es entre gente eindividuos.
Acepto a un hombre del pueblo como hermano en Dios, como hermano en Cristo, pero no como hermano en Naturaleza. Ante la religión somos iguales; ante laNaturaleza y la ciencia no hay entre nosotros especie alguna de igualdad. Dondequiera que se establezca igualdad entre cosas naturalmente diferentes, hay mística, hay religión;lo que no hay es ciencia.
Todas las religiones, más o menos visiblemente, se dividen, cada una, en dos partes: el culto externo y la doctrina externa, y lo que es dadoen la iniciación, ya sea individual y mística, o ritual y mágica. Ahora, la cultura es una iniciación. Y lo es porque tiene la esencia de la iniciación: el ser otra vida.
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