Ensayos

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 65 (16069 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 9 de marzo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
McCourt, Frank (1997), Las cenizas de Angela¡ Carlos José Restrepo (trad.), Santafé de Norma (literatura. Bioarañas V docum
C';I

G

ce.

c.n

narma

It U l' o EDITOIlIAL

Digitalizado por: I.S.C. Hèctor Alberto Turrubiartes Cerino hturrubiartes@beceneslp.edu.mx

1+
deberian haberse quedado en Nueva York, donde se conocieron y casaron y donde yo nací. En cambio, regresaron a Ir·landa cuando yo tenía cuatro años, mi hermano Malachy, tres, los mellizos, Oliver y Eugene, escasamente uno, y mi hermana, Marga­ ret, ya estaba muerta y enterrada. Cuando rememoro mi niñez me pregunto cómo sobreviví. Fue, claro, una infancia miserable: la infancia feliz difícilmente vale la pena para nadie. Peor que la infancia miserable común es la infan­ cia miserable irlandesa, y peor aún esla infancia miserable católica irlandesa. La gente en todas partes se jacta o se queja de los infortunios de sus primeros años, pero nada se puede comparar con la versión irlandesa: la pobreza; el padre alcohólico, locuaz e inestable, la pia­ dosa y derrotada madre gimiendo junto al fuego; sacerdotes pom­ posos; maestros abusivos; los ingleses y las cosas terribles que nos hicieron duranteochocientos largos años. Y sobre todo: vivíamos mojados. Mar adentro en el océano Atlántico se formaban grandes corti­ nas de agua que se iban deslizando río Shannon arriba para insta­ larse definitivamente en Limerick. La lluvia empapaba la ciudad desde la fiesta de la Circuncisión hasta la víspera de Año Nuevo. Generaba una cacofonía de toses secas, estertores bronquiales, resuellos asmáticos ygraznidos tísicos. Convertía las narices en fuentes, los pulmones en esponjas bacterianas. Suscitaba curas en abundancia: para aliviar el catarro se hervían cebollas en leche en­ negrecida con pimienta; para las vías congestionadas se hacía un emplasto de harina hervida con ortigas, se envolvía en un trapo y se aplicaba, chirriando de calor, en el pecho. De octubre a abril las paredes deHèctorAlbertobrillaban de hume­ Digitalizado por: I.S.C. Limerick Turrubiartes Cerino
MIS PADRES
hturrubiartes@beceneslp.edu.mx

c-;.
CJI

W

rw

4>

Frank McCourt 4>

4>

LAS

CENIZAS

DE

ÁNGELA

4>

dad. La ropa nunca se secaba: los trajes de paño y los abrigos de lana alojaban seres vivos ya veces pelechaban en ellos misteriosas vege­ taciones. En las tabernas el vapor brotaba delos cuerpos y las ropas mojadas y se inhalaba junto con el humo de pipas y cigarrillos di­ luido en el rancio vaho de los regueros de whisky y de cerveza y mezclado con el olor a orines que flotaba desde los retretes exterio­ res donde más de uno vomitaba el salario semanal. La lluvia nos hada entrar a la iglesia: nuestro refugio, nuestra fuerza, nuestro único sitio seco. En misas, bendiciones ynovenas nos hacinábamos en grandes racimos húmedos arrullados por el zumbido monótono del cura mientras el vapor volvía a brotar de nuestra ropa para mezclarse con la dulzura del incienso, las flores y las velas, Limerick tenía fama por su piedad, pero sabíamos que era sólo la lluvia, Mi padre, Malachy McCourt, nació en una granja en Toome, con­ dado deAntrim. Como su padre antes que él, se criósalvaje, en líos con los ingleses, o los irlandeses, o ambos. Peleó junto al antiguo IRA y por algún acto temerario acabó siendo un fugitivo con un pnxio por su cabeza. I)e niño miraba a mi padre, la calvicie incipiente, los dientes mellados, y me preguntaba cómo era que alguien daría dinero por ulla cabeza así. Cuando tenía trece años, la madre de mi padre me contó un secreto: a tu pobre padre lodejaron caer de cabeza cuando era bebé. Fue un accidente, él no volvió a ser el mismo después, y debes recordar que la gente que dejan caer de cabeza puede ser un poquito rara. lJebido al precio por la cabeza sobre la cual lo habían dejado caer, tuvieron que sacarlo en secreto de Irlanda en un buque de car­ ga que mrpaba de Galway. En Nueva York, con la Prohibición en pleno apogeo, creyó que había...
tracking img