Entre el sentimiento y la razón: la poesía como término medio

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  • Publicado : 5 de marzo de 2011
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Entre el sentimiento y la razón: la poesía como término medio[1]

Desde el Paleolítico, la presencia de ciertos elementos “artísticos” en objetos tales como herramientas de caza, motivan, más allá de toda controversia, la reflexión filosófica sobre cómo una actividad “imprescindible” para la supervivencia –el arte- ha acompañado siempre al individuo[2]. La manifestación artística deesta época (a diferencia de la del Neolítico, que se caracteriza más por un dominio de las figuras geométricas), es de corte naturalista, tendencia que será reanudada y profundizada (tanto práctica como teóricamente) por el clasicismo helénico y su concepción de mímesis (que sobrepasa la mera traducción literal de “imitación”). ¿Por qué se genera esta aparente “discontinuidad”? ¿Cuál es la génesis deeste re-surgir del modelo arcaico? Ernst Gombrich, en su Historia del arte, propone una explicación convincente: la aparición de la poética homérica, que con su descripción minuciosa y realista conglomera y solidifica la totalidad de lo existente, sirviendo como pilar para la cultura griega. Se comparta o no dicha tesis, la capacidad que posee este género literario para exponer un concepto quejunta el afecto con la abstracción, lo vívido con lo etéreo, es clara y asombrosa. Por ello, en este trabajo se pretende centrar a la poesía entre la generalidad racional y la particularidad sentimental (camino ya reflexionado por Platón, Aristóteles, el idealismo alemán –Hegel y Schelling-, y por Nietzsche y Heidegger en la contemporaneidad); en otras palabras: considerarla como una víano-instrumental (lo que significa disolver la dicotomía sujeto-objeto) de acceso y aprehensión a/de la realidad, en su propia bidireccionalidad (esto es, como una captación móvil de lo externo desde lo interno y vice versa). El abordaje del asunto incluye un contacto con otras ramas de la filosofía, puesto que abarca “lo total o absoluto”; a la vez que habilita una serie de preguntas que –se espera-promoverán la meditación futura.

Resulta innegable que la poesía (de tradición homérica y hesiódica), penetra en lo intrínsecamente humano por medio de la sensibilidad figurativa, contenida en la expresión y fluidez de la palabra. En la Hélade Antigua, los versos comprendieron el primer registro escrito, consolidando, a su vez, la construcción de una identidad propia, es decir, erigiendo lospilares de su cultura: religión, moral, pedagogía y otras áreas se impregnaban en los poemas. Por ello, por su carácter totalizador, es que la poesía entró en conflicto con la filosofía (que pretendía el mismo fin), desde los principios de aquella. Jenófanes, Pitágoras, Heráclito y Empédocles iniciaron la discordia, pero fue Platón quien la concluyó: al instaurar su dicotomía epistémica-ontológica,escinde al sentimiento (poesía) y a la razón (filosofía); los posiciona en una jerarquización, en una disyuntiva que determina la validez del camino racional-eidético. No niega las pasiones (y prueba de ello es su inclusión en su teoría metafísico-antropológica), sino que las “adiestra” en favor de la verdadera vía. Con ello, desplaza-subordina el arte poético (que no posee contenido cognitivoalguno Ión 533c/534c, República 602a/602c) hacia el extremo lógico, concordante también con su ideal ético-político. Aristóteles argumentará, en su Poética, que el placer estético que se experimenta en la poesía, es posible porque (acorde a su sistema) es de índole cognoscitivo. ¿Qué clase de conocimiento aporta? El concepto mismo humanizado, particularizado en nombres que lo des-pliegan en eldesarrollo verosímil y fáctico, y que penetra en el espíritu a través del efecto catártico originado por la compasión y el miedo[3]. Sin embargo, al superponer la razón al sentimiento (al final, todo placer legítimo es intelectual, y el que presenta la poesía es legítimo), suprime, al igual que su maestro, un extremo del camino. No obstante (y esto lo retomará Nietzsche), asegura cierto valor vital...
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