Entrevista con guy le gaufey

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Entrevista con Guy Le Gaufey, Director de la école lacanienne de psychanalyse. Autor de los libros
L’incompletud du symbolique (París, EPEL, 1991), La evicción del origen (Bs. As. EDELP, 1995), El
lazo especular (Bs. As., EDELP, 1998), y Anatomía de la tercera persona (Bs. As. EDELP, 2001)
Fue realizada por el psicoanalista Eduardo José Bernasconi, en ocasión del paso por Argentina de
Guy LeGaufey donde dictó varias conferencias cuyos temas giraron en torno a la relación entre el
estado y psicoanálisis.
EDUARDO BERNASCONI: Escribe usted en su libro ¨Anatomía de la tercera persona¨ que hay
una no relación del analista y del poder del estado. Significa ésto una confrontación permanente
con el poder, con el estado? Dice usted: psicoanálisis y estado se dan la espalda, pero esa norelación ¿es o no una relación?
GUY LE GAUFEY: No, de ninguna manera. Pienso precisamente que nunca hay una
confrontación directa entre el Estado y lo que Serge Leclaire quería nombrar la «profesión». No
hay una tal profesión, y vale la pena estudiar y comprender por qué, en la medida en que no se
trata de una falta de rigor, sino mucho más de lo contrario. Por lo tanto que se toma en cuenta lanaturaleza peculiar de la transferencia, es casi fácil entender que la experiencia del análisis no se
puede acordar con las exigencias de un Estado cuya finalidad incuestionable es la del bueno
supremo.
Hay también que agregar el hecho de que, a pesar de su peso cultural a veces muy importante, el
análisis no tiene una gran importancia social. El Estado no está tan interesado en reglamentaruna
actividad que ocupa tan poca gente, mientras que se le escapa su principio básico de
funcionamiento. No se puede decir lo mismo con las psicoterapias, ya que más y más el dinero del
Estado está implicado en este punto clave de la salud mental. Como Freud lo había planteado
desde 1927, cuando se trata de explicar al Estado (a su «representante») que el análisis no se
puede reducir a unaterapia, este representante no consigue entender bien qué es éso, y, por fin,
se aparta de algo tan complicado y tan ajeno al fundamento de su propia acción. De tal modo que
el punto actual de conflicto se encuentra mucho más al interior del medio analítico en la medida en
que es poblado de gente trabajando en el sector de la salud mental, y que muy a menudo no es tan
fácil hacer una diferenciaclara entre análisis y psicoterapia. El Estado puede muy bien entender lo
que es una terapia (éso forma parte de su preocupación básica), mientras que no tiene los medios
para comprender la lógica del tratamiento analítico. En la Anatomía de la tercera persona, intenté
aclarar por qué y cómo, a mi opinión, el analista y el Estado están implicados en una cierta
producción de le tercera persona.Como pueden muy bien saberlo los analistas (a partir de lo que
pasa entre ellos), ocuparse de la misma cosa de una manera muy diferente, es un excelente punto
de partida para no entenderse recíprocamente. Para ignorarse decididamente.¿Cómo piensa usted
que pueden los analistas sostener esa distancia con el poder del estado globalizante?
E.B.: Quizá sea ésta una pregunta indiscreta, pero..¿por qué Hobbes? ¿por qué Leviatan?
¿por qué la filosofía política?
G.L.G.: La respuesta a su segunda pregunta se desprendre de ahí: por poco que los analistas se
queden atentos a los giros de la transferencia, éso bastará para que no se precipiten en un pedido
de reconocimiento del Estado. Vale la pena aquí hacer una diferencia entre lo serio que implica
tomar en cuenta la cosa transferencial, ylo honorable de ser reconocido por la única fuente de
legitimidad de nuestras sociedades: el Estado.
No hay nada indiscreto en tal pregunta. Quería tratar del grado de personación (disculpe el
neologismo) de la tercera persona en nuestros lenguajes: a veces es una persona (que puede
decir «yo»), otras veces es algo neutro, que precisamente no puede decir «yo». De ahí que la
cuestión de la...
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