Entrevista skinner

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 23 (5626 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 30 de octubre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Entrevista a B.F. Skinner: Univ. de Harvard, 1987

[pic]B.F.Skinner

Conocí al Dr. Guillermo Blanck en su casa del barrio de San Telmo en 1993. Era un hombre extraordinariamente culto, a tal punto que podía conversar sobre casi cualquier cosa que se le ocurriera (desde temas de política hasta la diferencia entre las partituras manuscritas de Mozart y Beethoven: las primeras escritas con trazoágil y las segundas sobrecorregidas varias veces).

Mientras se lamentaba por haber extraviado una edición de "Ivanhoe" de Walter Scott que un amigo escocés le había regalado iba colocando los vasos de agua que comenzaba a beber pero nunca acababa y se entusiasmaba contando como había logrado evadir los controles de la URSS para traer consigo manuscritos del psicólogo Lev Vigotski que la hijadel malogrado psicólogo soviético le había regalado como muestra de afecto. Fue entonces cuando me contó de su entrevista con el psicólogo más influyente del siglo XX: Burrhus Friedrich Skinner.

Blanck tenía facilidad para caer bien o mal sin medias tintas ya que era muy frontal y asertivo. Si uno le caía bien, se lo hacía notar: se garantizaban horas de charla sobre los más diversos temas conrelatos tan detallados como vívidos e interesante . Esa cualidad es la que se revela a la perfección en la entrevista que transcribo a continuación. Ninguno de los dos participantes está con nosotros, pero al leerla cobran vida. Más de un médium quisiera tener ese talento ;-)

Una conversación con Skinner. Harvard, 1987

Guillermo Blanck

Prólogo:

La cita era a las 8:30 AM, pero llegué alas 8.Fue el 12 de mayo de 1987. Había tenido correspondencia con Fred Skinner desde hacía varios años ,pero esta era la primera vez que conversaríamos personalmente. Supuse que valdría la pena grabarla. Skinner acordó incluso su publicación. En mayo de 1987 viajé a New York y Boston con varios objetivos que por fortuna se pudieron cumplir íntegramente: mantener una serie de charlas con FredSkinner, Harlan Lane, Noam Chomsky, Stephen Gould, Jerome Bruner, Sylvia Scribner y otros ,en el marco de breves estadías en la New School for Social Research ,el Graduate Center de New York, el M.I.T. y la Universidad de Harvard.
Esa mañana de primavera Harvard no se había despertado aún a las 8.El William James Hall es un edificio impresionante y agradable, sólo interrumpido aquí y allá por elpicotazo de alguna paloma en una caja de Skinner –en los laboratorios que ahora dirige Herrnstein-o el registro de algún picotazo por alguna computadora.
Ms. Bunny Mulliken, la secretaria de Skinner, ya había llegado. Cuando la encontré en el pasillo, estaba con tijeras y papel, recortando el nombre de Skinner para colocarlo en su casilla de correspondencia.
La amable Bunny farfullaba: ”¡Siempre lomismo!¡Todos los días la roban!”.”¿Qué cosa?¿La etiqueta?”.”Sí”.”¿Y por qué lo hacen?” ”Como souvenir, porque es famoso”. “Péguela con cola, entonces”.”Eso debería hacer”.
El teléfono comenzó a llamar desde la oficina de Skinner .Cuando ella volvió me dijo:”El profesor dice que lo siente muchísimo, que amaneció con un dolor en su cadera y que por ello no va a poder...(“Zás”,pensé)...llegar a las8:30,sino a las 8:32,que por favor lo disculpe”.A las 8:31 Skinner llegó.
Aunque su secretaria le había alcanzado el archivo con toda mi correspondencia, no lo miró: lo recordaba perfectamente. A pesar de sus 83 años, mantenía una gran claridad mental y una actividad asombrosa, como puede desprenderse de la lectura de la charla que sigue. Este año Fred cumplió 85 (la entrevista fue escrita en1989).Dos advertencias. La conversación fue “editada”,pero no hay en boca de Skinner palabra alguna que él no haya emitido. Las notas me pertenecen. G.B.

La entrevista:

Skinner: Habitualmente yo camino. Pero hoy amanecí con un dolor en la cadera y el doctor me dijo que no camine hasta que averigüemos de qué se trata. Tuve que venir en taxi. Lo siento.
Blanck: Por favor, no se preocupe por un...
tracking img