Entrevista a julio verne

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Entrevista a Julio Verne
por Robert H. Sherard
Publicada en McClure’s Magazine, en enero de 1894
Traducción
Julio Verne en casa. Su propia narración de su vida y su obra
“El gran pesar de mi vida ha sido el hecho de que nunca he tenido lugar alguno en la literatura francesa.”
El hombre decía estas palabras al tiempo que su cabeza se inclinaba, y una gran tristeza parecía asomar en laalegre y cordial voz.
“No he tenido lugar alguno en la literatura francesa” – repitió.
¿Quién era aquel que hablaba así, con la cabeza gacha y con tono de tristeza en su alegre voz? ¿Algún escritor de folletines baratos pero populares para la prensa, algún hombre de letras que nunca ha tenido escrúpulo en declarar que él se ha ganado su vida con su pluma como instrumento y que siempre ha preferido eldinero en efectivo de la Sociedad Francesa de Letras a la gloria y el honor?
No. Extraño, monstruoso, así parece ser, pero nuestro hombre no es otro que Julio Verne. Sí, Julio Verne, el Julio Verne, su Julio Verne y el mío también, aquel que nos ha deleitado a todos alrededor del mundo durante tantos años y que seguirá encantando a muchos durante generaciones y las generaciones por venir.
Fueen la habitación de descanso de la Sociedad Industrial de Amiens que el maestro me dijo estas palabras. Nunca olvidaré el tono de tristeza con las que las dijo. Era como la confesión de una vida sin sentido, el suspiro de un viejo hombre que nunca puede volver hacia atrás. Me causó un dolor tan profundo oírlo hablar de aquella manera y todo lo que pude hacer fue decirle, con verdadero entusiasmo,que él era para mí y para millones como yo, un gran maestro, la persona que tanto admiramos y respetamos, el novelista que nos deleitó a muchos de nosotros, mucho más de lo que lo hubiera hecho cualquier novelista que hubiera tomado alguna vez una pluma en la mano. Pero él sólo se limitaba a agitar su cabellera gris y decir: “No cuento para nada en la literatura francesa”. Sesenta y seis años, ytodavía se mantiene fuerte de espíritu, muchos rasgos de su cara me hacen recordar a Víctor Hugo; como un viejo capitán de mar, rojo de cara y lleno de vida. Un párpado ha comenzado a caer ligeramente, pero la mirada se mantiene firme y clara. De su persona emana un aroma de bondad interior y de corazón. Estas han sido las características del hombre, del cual Hector Malot (1) dijo, algunos añosatrás, que era el mejor de los compañeros; del hombre al cual el frío y reservado Alejandro Dumas quería como a un hermano; del hombre que no tiene ni ha tenido nunca, a pesar de su gran éxito, un enemigo real.
Desafortunadamente, su salud le preocupa. Últimamente sus ojos se han debilitado, y por momentos él se siente incapaz de guiar su pluma y hay algunos días en los cuales la gastralgia lomartiriza.
Pero él sigue tan valiente como siempre.
“He escrito sesenta y seis volúmenes” – dijo -, ” y si Dios me concede vida llegaré a ochenta.”
Julio Verne vive en el Bulevar Longueville, en Amiens, en la esquina de Rue Charles Dubois, en una espaciosa casa que él alquila. Es una casa de tres pisos, con tres filas de cinco ventanas que abren hacia el bulevar, tres ventanas en la esquina, y tresmás que tienen su ubicación hacia la Rue Charles Dubois. La otra entrada está en esta calle. Desde las ventanas que dan hacia el bulevar se puede tener una vista muy pintoresca del pueblo de Amiens con su vieja catedral y otros edificios medievales. Justo delante de la casa y al otro lado del bulevar hay un pedazo de vía férrea, la cual -estando exactamente en la dirección opuesta a la ventana delestudio de Verne-, desaparece en un lugar de la calle, donde hay una gran plaza, en la que la banda del regimiento toca cada vez que el tiempo se lo permite. Esta combinación le sugiere a mi pensamiento un emblema del trabajo del gran escritor: el tranvía acercándose, con el rugido y el estrépito de lo ultramoderno y el romance de la música. Y, ¿no es ésta combinación de la ciencia y el...
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