¿Es la historiografía una ciencia? la teoría sociológica como recurso

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  • Publicado : 12 de mayo de 2010
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¿Es la historiografía una ciencia? La teoría sociológica como recurso.

“La historia se ocupa de la relación entre lo único y lo general. El historiador no puede disociarlos, ni dar preferencia a lo uno contra lo otro, como tampoco está en su mano disociar el hecho de la interpretación.” (E. H. Carr)

“Cada ciencia tomada de manera aislada, no representa sino un fragmento del movimientouniversal hacia el conocimiento. Para entender y apreciar bien sus procedimientos de investigación, aunque sea de los más particulares en apariencia, resulta indispensable (saber) unirlos… al conjunto de tendencias que se manifiestan, en el mismo momento en otras disciplinas” (Marc Bloch)

La operación historiográfica

Desde los tiempos de Heródoto el historiador ha reflexionado sobre su “oficio”,sin embargo, sólo en el siglo diecinueve de la mano de la escuela historiográfica alemana (con L. von Ranke como referente indiscutido) ha podido autopresentarse como ciencia apoyada en la consolidación de una metodología específica.. Paradójicamente este énfasis sobre el método pondría a la historiografía a la defensiva en la famosa disputa metodológica de principios del siglo veinte resguardadaen el campo de las “humanidades”.
El siglo veinte observó el programa más ambicioso en la búsqueda de la fundamentación del conocimiento científico: el programa unificado de la ciencia del neopositivismo o positivismo lógico. De Carnap a Popper, pasando por Wittgenstein y otros, los filósofos diseñaron la arquitectura del conocimiento científico y sentaron las bases de la práctica científicaverdadera (objetiva). Esta forma de pensar sigue siendo hegemónica a pesar de sus propias aporías y los “ruidos” del exterior (Gadamer, Kuhn, Feyerabend, etc.). Sin embargo, el “escenario postempirista” (Schuster) es amplio y posibilita la inclusión de un número mayor de disciplinas en el sistema ciencia y lo más importante para nosotros, abre la puerta a una reflexión epistemológica endógena (perono clausurada) de la historia.
Los historiadores han aprendido lo improductivo de los combates reduccionistas a lo Frebvre y llaman a “mellar certidumbres” entre la filosofía y la historiografía (Chartier) y a una cooperación con las otras ciencias sociales (Revel). No es ésta una problemática nueva, la temprana discusión entre el discípulo de Durkheim, Francois Simiand (y luego el propio maestro)con los representantes más conspicuos de la escuela historiográfica francesa, Langlois y Seignobos, data de la primera década del siglo veinte.
La historia, como cualquier otra ciencia, es moderna. Esta afirmación no pretende negar la antigüedad de su práctica. Sin embargo, como afirma Koselleck: “Hasta bien entrado el siglo XVIII, el ámbito `objetivo´ de los acontecimientos y las acciones, porun lado, y la indagación `subjetiva´, la narración o posteriormente, la ciencia, por otro, podían concebirse como dos terminologías diferenciadas”[1].
Como ya se señaló la escuela alemana desarrolla el método historiográfico y, desde entonces, la pregunta sobre si la historia es una ciencia posee una respuesta inmediata y simplificadora: “Sí, porque posee un método”. Si recordamos la cita deCarr, que abre la presente comunicación, esta respuesta no puede ser menos que reductiva.
Para que una ciencia sea tal debe poseer un método, sin duda, pero además debe poder construir formas de aprehensión de su objeto, es decir, en el plano más abstracto y ambicioso, “teorías”, o, en uno menos abstracto y ambicioso, “tramas conceptuales”. Esto nos lleva a la cuestión más espinosa de si la historiacomo ciencia produce teorías (o conceptos) o comercia y extrapola teorías (o conceptos) de otras ciencias.
Como advierte Burke: “Relativamente pocos historiadores utilizan las teorías en el sentido riguroso del término, pero son más los que se valen de modelos, mientras que los conceptos son virtualmente indispensables”[2]
Un ejemplo conspicuo podría, quizá, “organizar el desconcierto” (F....
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