Escrito sentimientos

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Perdido en una irrealidad

Hastiado de las concurrentes desilusiones que se me hubieran presentado hasta aquel día, me levante levemente de mi cama con un paso que a cualesquiera hubiese irritado, bostezo en puntas de los pies y estiro mis brazos hacia el cielo como si estuviese tratando de conseguir algo que yacía muy arriba de mí. Arrastrando mis pies con inexistentes fuerzas; salgo de micuarto, tomo mi toalla, entro al baño y me topo con un rostro cadavérico que aprecio detalladamente como si en este hubiese algo más allá que ver que facciones esqueléticas que cada vez se encontraban más marcadas. No he de negarlo, me habría convertido para ese entonces en una víctima más de las publicidades y de los criterios populares que exaltaban a los hombres delgados y musculosos como los másexitosos y admirados socialmente. Y todo esto por querer agradarle a esa niña, a esa niña de cabello castaño claro y liso, tan castaño claro y liso que ni Jennifer López se atrevería a posar en una foto junto a ella. Esa niña que todos los días olía a eso, a eso que me ponía impaciente y lleno de nervios aun así no fuese ella de quien viniese tan exquisito aroma, de esa niña que sencillamentesentía que conocía mucho mas allá de lo que mi memoria me decía, y a la que decididamente pensaba hacerla mía, aun así me demorase toda una vida pero sabía que tenía que ser mía y nada mas mía. Mi obstinación hacía que la pensara todos los días, en analizar hasta el más insignificante detalle con la idea de que todo saliese de maravilla, que todo para ella pareciera una fantasía, algo que nuncaolvidaría, pero que al final se convertiría en una profunda pesadilla. Lavándome la cara, pensaba meticulosamente las labores que debía hacer y como lo tendría que hacer, retumbándome la idea de hacer todo aquello sin que existiese algún pequeño margen de error. Me bañe, me vestí, tome mis cosas, y sin siquiera tener una razón común para hacerlo, me lave los dientes y me fui camino a esperar la rutaescolar que tanto repudio me producía por su conductora egocéntrica de quinta. En verdad la odiaba y a su hija también por ser aun más egocéntrica, una egocéntrica de sexta ignorante, pero para suplir esta mi rabia me hacía en la parte trasera del transporte para no tener que molestarme en escuchar las incoherencias que tanto placer le producía decir. Que lastima me daba, y mucho más aun cuandohablaba de historia, discutiendo que “murieron más alemanes que judíos en la segunda guerra mundial”, aunque tengo que admitir que es buena para sacarte de vez en cuando un risa por las estupideces que a veces decía.
Llegar al colegio nunca me produjo gran emoción; el estar postrado en un pupitre horas tras horas me producía sueño y por ello siempre me encorvaba, estiraba mis brazos, volteaba mirostro hacia un lado y dejaba caerme sobre la madera que servía de soporte para los cuadernos. “Vaya invento el que le dan los estudiantes a un pupitre. Siéntese bien Jaramillo que esta no es su casa”, pronunciaban con irreverencia los impertinentes de los profesores, cuando posiblemente podría haber estado soñando con algo mucho mejor que con sus clases, en las que más allá de querer adoctrinarte,pretendían resaltar su gran opulencia cognitiva, aplacándote y queriéndote demostrar algo que no tenía ninguna necesidad de hacerse. Pero ya me inmutaba de su actitud, de pasar de ser la aburricion una sensación momentánea, se convertiría en una permanente, para que así cada momento quisiera estar más en mi hogar que en una clase de esos tiranos.
Salir del colegio no me producía tanta satisfaccióndesde que era un niño, cuando solo esperaba llegar a mi casa para ver la televisión hasta que el sueño me ganase y ni si quiera me tomaba la molestia de preocuparme por empezar con prontitud el cerro de tareas, trabajos y proyectos que tenia para cualesquier día, o por el innecesario afán de ir a un gimnasio y así poder sentirme a gusto conmigo mismo. De verdad estaba enfermo. Cuando llegué, me...
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