Escuela de ciegos

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Domínguez, Manuel (1892), Reseña histórica de la Escuela Nacional de Ciegos. Desde su fundación hasta la fecha, México, Imprenta del Gobierno Federal, en el Ex-Arzobispado, pp. 3-16.

RESEÑA HISTÓRICA DE LA ESCUELA NACIONAL DE CIEGOS*

Doctor Manuel Domínguez

Presidía el Ayuntamiento de la Ciudad de México en el año de 1866 el Sr. Don Ignacio Trigueros, cuando un día, dice él en unopusculito póstumo, recibió la agradable visita del sr. Don José U. Fonseca, á quien acompañaba un extranjero Huet, sordo-mudo de nacimiento, educado en Europa. Llegaba éste al país en solicitud de la Dirección de una escuela para jóvenes que tuviesen su mismo defecto orgánico; y habiéndose encontrado con que nuestra capital carecía de un plantel de esa naturaleza, pensó en fundarlo, y al efectoconsiguió que el respetable Sr. Fonseca apoyase su empeño cerca del hombre que estaba al frente de la primera Corporación municipal. Tal fue el objeto de la visita, y el resultado de lo más satisfactorio; pues Trigueros, en cuya cabeza bullía de antaño el pensamiento de dotar á su patria con una escuela para niños ciegos, acogió con entusiasmo la idea de Huet, tan filantrópica como aquella otra que élacariciaba, aunque sin darle forma; y consiguió del Ayuntamiento la apertura de una Escuela para sordomudos en el edificio que fué Colegio de San Gregorio, de donde más tarde se le trasladó al antiguo convento de Corpus Christi, por haberlo tomado bajo su protección el Gobierno general, por influencia del Lic. Antonio Martínez de Castro, Ministro entonces de Justicia é Instrucción Pública. Quedaba yaerigido sobre sólida base un establecimiento de beneficencia que hacia indispensable la cultura de nuestro pueblo; y de esperar era que, así como los que nacen sin la facultad del habla, otros seres más desgraciados sin duda, los que viven en perpetuas tinieblas, los que nacieron ciegos ó por desgraciado accidente perdieron el inestimable don de relaciones con el mundo exterior por medio de lavista, encontrasen á su vez en la rectitud é ilustración de nuestros gobernantes, la alta protección de que tanta necesidad tenían. Así lo comprendió Trigueros; y desde luego redobló sus hasta entonces inútiles esfuerzos a favor de la desgraciada cuanto numerosa clase que hoy se anida en el plantel á que da nombre. Una de las primeras dificultades que para el logro de la empresa se presentaba, era lade no haber en México persona que supiera el sistema de enseñanza adoptado. Trigueros había escrito ya á un amigo suyo residente en Nueva-York para que solicitase
Reseña histórica de la Escuela nacional de Ciegos. Desde su fundación hasta la fecha. Escrita por el Doctor Manuel Domínguez. Tercer Director del plantel, México, 1892, Imprenta del Gobierno Federal, en el Ex -Arzobispado, pp. 3-16.
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un preceptor inteligente; pero quienes se presentaron imponían tan exageradas condiciones, que era imposible aceptarlas, y en consecuencia encontrase el filántropo en esta alternativa: ó prescindir de la idea, supuesto que sin maestro no podía haber discípulos, ó, á imitación de Valentín Hauy, el fundador de la primera escuela de ciegos que existió en Europa, aprender él mismo el métodode enseñanza para constituirse después en maestro de algún ciego. Ópto por lo último; y teniendo noticia de que en Tacubaya ( Villa á 8 kil. S.O. de México) la familia de un Sr. Don Manuel Olid, ciego de nacimiento y muerto no hacía mucho, conservaba algunos libros y aparatos de escritura pertenecientes á éste, que para su enseñanza hizo venir de Europa el Sr. Don Carlos de Landa; apresuróse ávisitarla Trigueros, é hizo súplica de que le cediesen dichos objetos que para los deudos no tenían más valor que el de los recuerdos que despertaran, y para él eran invalorizables. La familia accedió complaciente al pedido que se le hacía; y regresó Trigueros á la capital lleno de indecible contento, por llevar bajo el brazo aquellas cartillas y aquellos diminutos aparatos de los que se prometía...
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