Escuela, descolonizacion de la palabra

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La escuela y la descolonización de la palabra
Escribe: José Luis Ayala
El proceso de descolonización del pensamiento oficial histórico, ha tomado un nuevo impulso con el libro: “Las luchas por la escuela in-imaginada del indio” (1), cuyo autor es José Luis Velásquez Garambel. Se trata de un asedio al continuo batallar de quechuas y aymaras por la “conquista” del derecho a leer y escribir enespañol, pero además, tener los mecanismos gráficos que maneja la cultura dominante. Así, durante muchos años, querer aprender a leer y escribir y más aún construir una escuela, era un delito. Muchas personas fueron castigadas, otras perseguidas, encarceladas y asesinadas, todo porque osaron aprender o trataron de enseñar un idioma que fue impuesto a la mala desde la invasión de España a América (12de octubre de 1492, islas de las Bahamas llamada Guanahaní).
El libro de Velásquez Garambel tiene el firme propósito de terminar con el no siempre gratuito pongueaje cultural (2). Es decir, presenta una nueva visión totalizadora de un esfuerzo destinado a acabar con el abuso, la explotación y dominación cultural, a través de los mecanismos del poder, que se expresan también en el idioma, lareligión y la escuela. El pongueaje cultural, muy arraigado desde la época de la colonia, se traduce en un terco servilismo opuesto a toda revisión de la historia y necesidad de una permanente contrainvetigación inteligente. Será difícil, mejor dicho imposible, que los últimos pongos, cambien de mentalidad porque es una forma de ser, es también una manera sutil de ganarse el sustento diario.
Si bienel tema central del libro de Velásquez Garambel viene a ser: “Escuela, movimientos sociales e indigenismo en el altiplano”, para tener una mayor amplitud en la información histórica, es preciso tener en cuenta las anteriores publicaciones por ejemplo de Jorge Mariano Cáceres-Olazo Monroy (3), importante investigador y docente universitario (tan poco citado por los investigadores peruanos). “Labatalla por Puno” de José Luis Rénique, quien se ocupa respecto al conflicto agrario en los Andes puneños y “Rebeldes Aimaras” de Augusto Ramos Zambrano.
Todos en conjunto han demostrado tres hechos importantes: La continuidad de la lucha de quechuas y aymaras por tener acceso al poder de la palabra y a la educación oficial. Mantener las formas de participación y solidaridad humana, frente a unsistema depredador de manifiesta exclusión. Que detrás de las acciones de defensa frente al gamonalismo y explotación inhumana, no hubo “ideologías” que impulsaron los movimientos andinos. Naturalmente una pregunta llega puntual: ¿Cómo es ahora? Esa es responsabilidad de los nuevos investigadores sociales andinos, quienes antes de ocuparse de temas intrascendentes, deberían estudiar lo que sucede ahorapara así avizorar el futuro.
Uno de los tantos aciertos de Velásquez Garambel, es sin duda citar a un cura colonialista a ultranza, nacido en Juliaca y fundador de “escuelas parroquiales” coloniales, quien con la thalla Isidora Catacora, en Ácora, defendió el dominio de España contra el Perú. José Erazo de Burunda, fue además “profesor” de Juan Basilio Catacora Heredia en la “escuela” del templode La Concepción (4), hoy solo es posible reconocer algunos montículos de lo que eran los cimientos y las tumbas. Debido a los servicios contra revolucionarios y haber colaborado con la derrota, captura y asesinato de Isidro Mamani y Pascual Alarapita, José Erazo de Burunda consiguió ser nombrado tesorero del obispado de La Paz, debido fundamentalmente a los “servicios prestados a la MadreEspaña”.
Es verdad lo que dice Velásquez Garambel en lo que se refiere a los movimientos sociales y la escuela entre 1860 a 1930. El mayor enemigo era sin duda el gamonalismo parasitario, las autoridades políticas y la Iglesia, porque además era dueña de varias haciendas. Sin embargo, los gamonales, curas conservadores, prefectos y subprefectos, no eran más que un eslabón. El problema era (es) un...
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